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Alfredo Corrochano, matador de toros

Alfredo Corrochano, el torero que acabó con la vida de Granadino, que había dado muerte al diestro Ignacio Sánchez Mejías el 11 de agosto de 1934, falleció ayer en Granada a los 88 años. El maestro, hijo del crítico taurino Gregorio Corrochano, tuvo una corta pero intensísima vida como matador desde que comenzó su carrera en una becerrada en la que toreó a los 16 años por expreso deseo de Alfonso XIII junto a nombres como los de Marcial Lalanda, Cagancho y Belmonte.En 1925 conoció a Sánchez Mejías, de quien sería íntimo amigo hasta su muerte y con el que participó en numerosas corridas y en las tertulias literarias de la finca Pino Montano de Sevilla. Allí conocería a Federico García Lorca y otros autores de la Generación del 27.

Corrochano, que tomó la alternativa en Castellón el 28 de febrero de 1932,de la mano de Marcial Lalanda y Domingo Ortega, fue testigo directo de hechos que hoy parecen legendarios. Después de matar al toro que había cogido a Sánchez Mejías en Manzanares, lo acompañó en la enfermería que cobraría aires de tragedia en el Llanto con que Lorca inmortalizó al torero. Dos años después coincidió con el poeta en el tren hacia Granada, donde García Lorca iba a encontrarse en un mes con su propia muerte.

El diestro había sido invitado a participar este año en Fuente Vaqueros, el pueblo natal de Lorca, en un acto de homenaje a Sánchez Mejías al que no pudo acudir.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 28 de agosto de 2000