El paint-ball es un divertido deporte que consiste en pintar al contrario por medio de unas bolas llenas de solución coloreada y cubiertas de una gelatina totalmente biodegradable y lavable. Se practica con pistolas marcadoras alimentadas con CO2. En España cuenta con pocos aficionados porque en un principio tuvo mala prensa debido a sus supuestas connotaciones bélicas. El paint-ball (traducido literalmente significa bolas de pintura, goza de una actividad creciente en países como Inglaterra y Francia. Durante un tiempo, a principios de la década de los noventa, tuvo bastante aceptación entre los ejecutivos, que descargaban adrenalina siempre en contacto con la naturaleza, pero luego su práctica decayó.Su origen se remonta a los años ochenta, cuando las antiguas marcas que se hacían a las vacas con un sello de hierro incandescente se sustituyeron por unas marcas a base de pintura insufladas en la piel del animal con pistolas de aire comprimido. Esto supuso que los animales dejaran de sufrir cada vez que eran marcados. Entre los trabajadores marcaban el ganado surgió la idea de jugar entre ellos para ver quien conseguía eludir el chorro de tinta cuando el otro accionaba la marcadora.
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El paint-ball se practica entre dos equipos de al menos cinco personas. Cada practicante debe esquivar la bola de tinta que le lanza el contrario. El juego tiene múltiples variedades: captura de bandera, toma y defensa de una posición, rescate de rehenes, búsqueda de objetivos, francotiradores... El equipo ganador es el que consigue el mayor número de marcas en el rival. Hay dos tipos de pistolas marcadoras: las de corredera (hay que accionar la palanca de carga cada vez que se dispara) y las semiautomáticas (sólo hay que apretar el gatillo para disparar).
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 28 de agosto de 2000