Las fiestas de la Consolación tendrán un estricto carácter popular. Esto es al menos lo que pretende el Gobierno de Pozuelo de Alarcón (62.010 habitantes), del PP, al prohibir a partidos políticos y sindicatos levantar sus ya tradicionales chiringuitos. La oposición socialista y los sindicatos Comisiones Obreras y UGT se oponen a la medida y anuncian movilizaciones.El Ayuntamiento adopta esta polémica decisión con el fin de despolitizar los festejos. El alcalde de Pozuelo, José Martín Crespo, del PP, justifica así la prohibición: "El municipio no tiene por qué financiar indirectamente a los grupos políticos municipales y menos a los sindicatos". También recuerda que "el primer afectado por la medida es el PP". Esther Alonso, portavoz del PSOE, considera el aspecto económico como secundario: "Lo importante es participar con los vecinos".
Nicolás Romero, representante de la Unión Comarcal Sierra de CC OO, critica la decisión: "lo que les molesta a los dirigentes del PP es nuestra presencia". Manuel Avendaño, representante de UGT, considera por su parte que "las relaciones con los demás establecimientos son cordiales, y nunca se ha entablado ningún tipo de competencia".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 29 de agosto de 2000