El Gobierno sigue haciendo caso omiso de las amenazas de CiU de romper su colaboración parlamentaria por su actitud ante su principal reclamación esta legislatura: un nuevo modelo de financiación autonómica que le permita aumentar sus ingresos, con la cesión de los impuestos especiales. Las declaraciones del vicepresidente económico del Gobierno, Rodrigo Rato, favorables a modificar lo menos posible el actual modelo, al que considera "muy bueno", han provocado las primeras amenazas serias de CiU hacia el Gobierno.El portavoz del Gobierno, Pio Cabanillas, en un gesto de quitarle importancia a la actitud de CiU, la calificó ayer, tras el Consejo de Ministros, de "algo puntual" y la explicó por la "proximidad" de sus congresos partidistas.
Cabanillas recurrió al juego dialéctico para negar que haya "distanciamiento" entre el Gobierno y CiU. "Hay quienes intentan adelantar el debate (de la cesión de los impuestos especiales a las autonomías), previsto para enero, en una estrategia de precalentamiento. Pero el debate no está cerrado y tampoco está abierto. Por tanto, hacer de ello el eje de un posible distanciamiento no describe lo son unas relaciones parlamentariamente claras y positivas".
Tras admitir que "puede haber algunas voces críticas", Cabanillas insistió en que sigue el acuerdo con CiU en "lo fundamental".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 14 de octubre de 2000