Miles de personas vistieron de flores las lápidas de sus difuntos en el Día de Todos los Santos. Los cementerios de la Comunidad recibieron ayer a una multitud que, en el rigor de la festividad, se ocupa el 1 de noviembre de lucir las tumbas de sus fallecidos. Claveles, gladiolos, lirios, rosas, crisantemos y orquídeas fueron las flores elegidas para un ritual que ayer compartieron más de 500.000 personas. A pesar de los dispositivos para facilitar los accesos, se produjeron importantes retenciones.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 2 de noviembre de 2000