El recién estrenado alcalde de Río de Janeiro, César Maia, cuida mucho de su imagen y piensa que a la gente le gusta más un alcalde juvenil y relajado que uno con arrugas y estresado. Por eso no ha dudado en acudir a las modernas terapias, tanto para quitarse las arrugas de la frente como para aparecer siempre en forma, sin el estrés que tanto acorrala a los políticos y que desagrada a la afición. Maia no ha dudado en usar en su frente la toxina que produce el botulismo, que actúa sobre los nervios y músculos relajándolos, para que ésta apareciera lisa como la de un niño ya durante la campaña electoral que le daría la victoria sobre Paulo Conde, el hijo de gallegos al que le perdió haber comentado en la televisión que él "mentía menos que su adversario". Para el estrés, Maia ha pedido ayuda a la medicina china y se ha colocado en la oreja derecha un puñadito de semillas que sujeta con un esparadrapo. Es un tratamiento llamado auriculoterapia. Tan relajado le ha dejado la auriculoterapia que otros políticos andan locos para descubrir esas semillas y colocárselas en la oreja.-
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 24 de noviembre de 2000