Los inversores españoles dieron ayer nuevas muestras de tener más motivos de preocupación que el resto del gremio, si bien esos motivos siguen sin adquirir contornos explícitos. Las crisis abiertas en Latinoámérica, que pueden afectar bastante a las grandes empresas españolas, el enfriamiento económico, que puede poner al descubierto unos presupuestos endebles, y una inflación cada vez más alejada de los países del entorno, que reduce sustancialmente la competitividad, son argumentos suficientes para perfilar una crisis interna, pero no los necesarios para desatarla.La inversión exterior, al parecer la que ayer provocó la corriente vendedora que hizo caer las cotizaciones, no ve con buenos ojos la evolución de la bolsa española, en la que la concentración de riesgos es mayor por limitarse en realidad a tres o cuatro grandes grupos de empresas con intereses crecientes en Latinoamérica, una zona que está obligando a revisar la calificación de riesgo de las sociedades que allí invierten.
La contratación en el mercado continuo fue de 233.829 millones de pesetas, 1.405,34 millones de euros, de los que el grupo de Telefónica acaparó el 50%, cifra que llega hasta el 80% añadiendo los dos grandes bancos las dos eléctricas en proceso de fusión y una petrolera, todas ellas con grandes intereses en Latinoamérica.
Las bolsas estadounidenses y las europeas mostraban discretos avances, a la espera de una pronta resolución del complicado proceso electoral en Estados Unidos.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 28 de noviembre de 2000