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La policía italiana detiene a un 'capo' mafioso que se hacía pasar por sacerdote

Los padrinos mafiosos han demostrado gran respeto por la Iglesia y por sus ministros, un sentimiento compartido por la sociedad italiana, sobre todo en el sur. Sin embargo, al capo de la Camorra Salvatores Giuliano, de 46 años, no le sirvió su perfecto disfraz de sacerdote para eludir ayer a los carabineros, que lo detuvieron en una villa de Monteforte de Irpino, a unas decenas de kilómetros de Nápoles. Fuentes de la policía aseguran que Giuliano residía en la zona desde hacia un mes, y había adoptado la profesión de sacerdote para despistar a los investigadores.

Acusado de asociación mafiosa y diversos delitos perpetrados por la Camorra, la verdadera identidad de Giuliano era desconocida en la zona residencial donde vivía desde hacía un mes y por donde circulaba vestido siempre con el traje talar.

La detención de Salvatore Giuliano (homónimo del mítico personaje de la historia mafiosa) ha provocado inquietud en la zona de Avellino, un área tranquila y ajena a las actividades de la Camorra en la que, sin embargo, la policía ha detenido en los últimos días a varios de sus miembros.

En pleno centro de esta localidad italiana fueron detenidos el viernes Giuseppe Ligouri y Mario Marino, miembros del clan Castaldo-Veneruso, acusados de haber participado en un tiroteo en el que fue alcanzada por los disparos una niña de dos años, Valentina Terracciano, que falleció poco después.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 28 de noviembre de 2000

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  • Salvatore Giuliano vivía disfrazado de cura en una zona residencial