Para sorpresa y congoja de los transeúntes que suelen recorrer el paseo marítimo donostiarra, un helicóptero voló ayer casi a ras de agua, desafiando a una mar muy erizada en la desembocadura del río Urumea. El oleaje, en una de éstas, llegó incluso a impactar contra la carlinga del aparato.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 28 de noviembre de 2000