Las etiquetas rezaban que era vino dulce de Cómpeta (Málaga), la más prestigiosa productora de Andalucía, pero en realidad eran caldos de baja calidad de Montilla (Córdoba), adulterados con caramelo líquido. Tras seis meses de pesquisas, la Guardia Civil y la Consejería de Agricultura, intervinieron el miércoles unos 50.000 litros de esta mezcla, detectada por la proliferación en establecimientos de la provincia de garrafas de dos litros sin el etiquetado preceptivo.
Los tres inculpados son empresarios del pueblo: el dueño de la ferretería donde se descargaba el vino de Córdoba, el de la bodega clandestina donde se adulteraba, se envasaba y se etiquetaba y el del bar que lo comercializaba. Todos están acusados de fraude. La Junta ha tomado muestras para determinar si habrían incurrido además en un delito contra la salud pública. Los análisis se conocerán hoy.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de febrero de 2001