Unos mil trabajadores -según la Guardia Urbana- de la empresa Hilados y Tejidos Puigneró se manifestaron ayer ante el Palau de la Generalitat en protesta por el expediente de regulación de empleo que la compañía presentó la semana pasada, el cual supone el despido de 339 empleados, una cuarta parte de la plantilla. Los trabajadores entregaron al Ejecutivo catalán un escrito en el que piden su intervención porque 'tiene parte de la responsabilidad por dejar que Puigneró llegara a tener una deuda tan elevada'.
La concentración, que transcurrió sin incidentes, coincidió con el primer día de la huelga convocada por el comité de empresa como respuesta a la negativa de la compañía a negociar el expediente de regulación de empleo. Así, los 1.200 trabajadores de los tres centros de Puigneró, situados en las localidades de Roda de Ter, Sant Bartomeu del Grau y Prats de Lluçanès, pararon ayer totalmente su actividad y se desplazaron a Barcelona en 17 autocares, en tren y en coches particulares para participar en la manifestación.
Los empleados de Puigneró, que suspendió pagos en noviembre con 24.400 millones de deudas, viajaron a la capital catalana para expresar sus quejas ante la Generalitat y pedirle que no autorice el despido de 339 trabajadores. El secretario de UGT en Osona, Cesc Poch, explicó: 'Los empleados son los únicos que pagan el coste de la empresa y ya es hora que lo asuman la propia compañía y la Administración'. El Consell Executiu autorizó formalmente el 27 de diciembre la concesión de un crédito de 2.000 millones de pesetas a Puigneró.
El préstamo tiene como objetivo un plan de viabilidad para los próximos cuatro años que prevé la creación de tres unidades de negocio: acabados y tejidos, hilaturas y confección. Eso supondrá la reorganización de las tres factorías de Puigneró y la eliminación de estos 339 empleos.
Primitivo Cerezo, secretario general de la federación de industrias afines de UGT de la comarca de Osona, afirmó que los trabajadores aceptarían una reducción de empleos 'siempre que se hiciera de forma negociada y que se asegurara la existencia de un plan de viabilidad de la empresa'. Sin embargo, Cerezo añadió que la actitud de la dirección de la empresa a la hora de negociar, tras la presentación del expediente de regulación, 'es muy cerrada y parece que necesita actitudes como la de hoy para reaccionar'. Los empleados protestaron también por la intención de la empresa de congelar los salarios durante dos años, la falta de clarificación del plan de prejubilaciones y la inexistencia de un plan industrial de futuro.
El secretario de industrias textiles de UGT, David Alonso, aseguró que pedirán una reunión con el conseller en cap, Artur Mas, y con el consejero de Industria, Comercio y Turismo, Antoni Subirà. Alonso advirtió de que la manifestación de ayer 'no es ni el final de las negociaciones ni el final de las movilizaciones; eso está en función de cómo evolucionen las conversaciones con la Generalitat y con la empresa'. Los sindicatos, que se reunirán con la compañía el lunes en Vic, mantienen convocatorias de huelga para los días 8 y 9 de este mes.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de febrero de 2001