Ramon Casas (Barcelona, 1866-1932), en quien se unieron una precoz destreza artística y una boyante situación económica que le permitieron desarrollar su trayectoria sin grandes impedimentos, es el gran pintor del modernismo catalán. Su actividad se desarrolló a lo largo de 50 años, pero su momento de esplendor lo vivió entre 1890 y 1910, décadas en las que realizó la gran mayoría de las obras exhibidas en esta retrospectiva que, tras verse en Barcelona, se prsentará del 11 de abril al 17 de junio en la sede madrileña de la Fundación Mapfre Vida, entidad que patrocina la muestra. Técnicamente, Casas recibió muchas influencias. 'Seguía la técnica del naturalismo francés, aunque también absorbió elementos de artistas impresionistas como Manet o Degas en lo que se refiere a los temas, la manera de plantearlos y su solución compositiva', comenta Cristina Mendoza, comisaria de la exposición. Ésta se divide en 11 ámbitos a la vez cronológicos y temáticos, que en muchos casos incluyen agradables sorpresas para el visitante. Destaca, en este sentido, el dedicado a la pintura intimista, una selecta selección de desnudos femeninos representados en complicados escorzos que dan cuenta tanto de su maestría a la hora de utilizar la luz como de su delicado erotismo.
Obras poco conocidas
Dos de estos óleos, Flors desfullades y Entre dues llums, se presentaron por primera vez en la Segunda Exposición General de Bellas Artes de Barcelona, en 1894, y posteriormente la primera sólo se vio hace 26 años en una colectiva de la Sala Parés y la otra no se había vuelto a exhibir desde 1900.
La numerosa presencia de obras poco conocidas es una de las bazas de esta exposición. Como explica Mendoza, la última antológica de Casas en Barcelona se celebró en el palacio de la Virreina en 1983 y entonces se exhibieron 68 óleos de los que 26 pertenecían a los fondos del MNAC. Ahora se presentan 70 óleos y sólo 12 son del museo. El resto procede de 39 colecciones privadas españolas y seis museos.
La exposición se inicia con un autorretrato en el que Casas, que entonces tenía sólo 17 años y estudiaba pintura en París, se representa vestido de torero. Acaba con el famoso cuadro La sargantain, de 1907, en el que pinta a la que años más tarde sería su mujer, Julia Peraire, una vendedora de lotería que Casas conoció cuando ella tenía 18 años y él 40.
Entre ambos, la retrospectiva abarca su faceta de retratista -en la que fue maestro y a la que se dedicó casi en exclusiva en las últimas décadas de su vida-; de pintor de escenas históricas -en donde, según señala la historiadora Isabel Coll, se inspiró en gran parte en la forma de organizar el espacio de Goya, del que era un gran admirador-; sus trabajos como cartelista -con los tres óleos que presentó para el cartel de Anís del Mono, que dieron fama a sus abundantes manolas-, y su destreza como dibujante, con la presencia de 26 dibujos pertenecientes a su galería iconográfica, en la que retrató a numerosos personajes de la sociedad española del momento.
Los paisajes, las escenas de toros y el ambiente parisiense que conoció en las distintas estancias que realizó el artista en esta ciudad a lo largo de su vida son otros temas que incorpora la exposición. Ésta se complementa con múltiples actividades entre las que destaca la apertura, durante este mes, de la entrada principal al piso y estudio del artista en el paseo de Gracia, que hoy ocupa la tienda de diseño Vinçon.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de febrero de 2001