Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

Decenas de camiones siguen vertiendo escombros en el marjal de La Safor

Decenas de camiones continúan vertiendo a diario toneladas de escombros en el marjal de La Safor con total impunidad. Los abocamientos violan las medidas cautelares que el Consell aprobó en noviembre de 1999 para preservar la integridad de los espacios protegidos en el Catálogo de Zonas Húmedas hasta la aprobación definitiva de este documento, todavía pendiente. Ecologistes en Acció-Samaruc puso en conocimiento de la Consejería de Medio Ambiente estos abocamientos ilegales el pasado mes de noviembre. El Consell remitió el 20 de diciembre un escrito al grupo ecologista en el que reconocía que los aterramientos podían ser constitutivos de delito, y se limitó a trasladar el caso a la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia.

Desde junio de 1999 y hasta el pasado mes de enero, Ecologistes en Acció ha denunciado ante el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil más de una veintena de abocamientos ilegales en los humedales de Xeraco, Xeresa y Gandia, que junto al de Tavernes de la Valldigna integran el Marjal de la Safor. En el caso de Xeresa, los vertidos están además prohibidos por un auto del Juzgado de Instrucción número 2 de Gandia, que en julio de 1998 imputó al alcalde de este municipio, Ciprià Fluixà, ex regionalista y actualmente afiliado al PP, un presunto delito de prevariación y otro medioambiental. Fluixà está acusado de autorizar, entre 1995 y 1998, cerca de un centenar de licencias para verter escombros en el paraje.

'El tránsito de camiones y maquinaria es tal que parece que nos hallemos ante los trabajos de construcción de alguna gran infraestructura en vez de un espacio natural', denuncian los ecologistas. En año y medio, los abocamientos han transformado decenas de antiguas balsas de agua dulce, y el daño según Ecologistes en Acció 'es irreversible para el ecosistema de la zona'. Además de escombros, se acumulan aparatos eléctricos, todo tipo de plásticos, metales, madera y vertidos sin ningún tipo de control.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de febrero de 2001