El Barça acabó desquiciado ante un Benetton en vena (85-86) en un choque sin tregua en el toma y daca ofensivo, que por momentos resultó gratificante para el espectador y liberador para los jugadores. Pero el Barcelona se fue quedando sin ideas y pasándose de frenada a medida que se acercaba el final. Y ayer, para ganar a un Benetton desmelenado, pero en todo momento dueño del ritmo de juego, la sangre fría resultaba más necesaria que nunca. A la postre, Brown desde el perímetro y Garbajosa bajo los aros, dejaron en nada el arrojo azulgrana.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de febrero de 2001