El ministro de Asuntos Exteriores, Josep Piqué, indicó ayer que, cuando esté acabada la reparación del submarino británico Tireless atracado en Gibraltar, su reactor nuclear será encendido en el puerto y no en alta mar. No es posible, insistió, efectuar en alta mar una operación de estas características.
El PSOE anunció ayer mismo que presentará varias iniciativas en el Congreso y en el Senado para exigir al Gobierno que reclame a la Royal Navy que arranque el reactor en alta mar y no en Gibraltar porque ello conlleva un 'riesgo potencial para los ciudadanos de la zona'. Izquierda Unida, varios grupos ecologistas y hasta la presidenta del Partido Popular en Andalucía, Teófila Martínez, comparten ese punto de vista a juzgar por sus últimas declaraciones.
A todos ellos Piqué les aconsejó ayer que se informen 'adecuadamente'. Todos los informes técnicos, españoles y británicos, desaconsejan encender el reactor en alta mar. Como éste está frío no puede ser arrancado en seco sino que necesita ser calentado previamente con un método auxiliar moviendo, por ejemplo, la bomba del circuito primario de refrigeración para generar calor, algo que sólo se puede hacer en puerto. Hacerlo lejos de la costa implica riesgo para la tripulación y el reactor.
El ministro dio a entender que no había recibido aún una respuesta de Londres a la petición del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) español de asistir en la base de Gibraltar a las pruebas hidrostáticas previas al encendido del reactor que establecerán si la reparación ha sido un éxito. 'Seguiremos buscando fórmulas para poder contrastarlo', comentó.
El Gobierno publicó ayer un comunicado, tras una reunión en Madrid sobre el Tireless de expertos británicos y españoles. Indica que, según la información recibida de sus interlocutores, la soldadura de 'raíz' del sistema de refrigeración del submarino ha concluido aunque la reparación no está aún terminada. El comunicado no precisa que esa primera etapa de la soldadura no se terminó, como anunciaron los británicos, el fin de semana pasado sino anteayer. El retraso se debe a un exceso de humedad que obligó a parar la obra.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de febrero de 2001