La Misa solemne y la Novena Sinfonía constituyen verdaderos hitos en la creación del último Beethoven, aunque sea ya opinión aceptada y difundida que están superados en interés, trascendencia y novedad por sus últimos cuartetos. Conviene, sin embargo, volver a escuchar la singular Misa en una versión tan austera, responsable, tan grave como fervorosa, y, en todo momento, bien explicada en su orden estructural, su intencionalidad y su varia textura. Esto hicieron con acierto para la serie de Ibermúsica, el Coro Gulbenkian de Lisboa que gobierna Fernando Eldoro, la Sinfónica de la Radio de Hamburgo y un grupo de solistas vocales de verdadero mérito: la soprano británica Joan Rodgers, la mezzo sueca Charlotte Hellekant, el tenor de Dallas James Taylor y el bajo coloniense Franz-Josef Selig. Dirigió con recto criterio y eficiente comunicatividad el antes famoso pianista Christoph Eschenbach (Breslau, 1940) y desde 1972 director con titularidades tan destacadas como la Sinfónica de Houston, la NDR, de Hamburgo y los Festivales de Ravinia (USA) o Schleswig-Holstein en Alemania, que despertó el entusiasmo de la audiencia.
Orquestas del Mundo (Ibermúsica)
Cuarteto Borodin, Orquesta de la Radio de Hamburgo y Coro Gulbenkian de Lisboa. Director: C. Eschenbach. Obras de Shostakóvich y Beethoven. Auditorio Nacional. Madrid, 31 de enero.
Antes, el fabuloso Cuarteto Borodin, de Moscú, revivió con intensidad una de las más lacerantes páginas de Dimitri Shostakóvich, el Cuarteto nº 8 en do menor, op. 110. Escrito en 1960 desde un sentimiento sufriente y con intención autobiográfica (el tema central se basa en las letras que corresponden en el léxico germano a las notas DSCH emblemáticas del nombre del compositor). No importa que hable en Allegro o en Largo, pues el impulso y la interiorización dramática permanecen en la entera creación. Tuvimos de esta manera el contraste fortísimo entre la desolación y la esperanza hechas música por dos egregios solitarios de diferente tiempo y circunstancia.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de febrero de 2001