Jesús Pedroche, presidente de la Asamblea de Madrid, suspendió ayer el pleno con el que se reanudaba el periodo de sesiones tras el descanso navideño apenas una hora después de haber comenzado y en medio de una monumental bronca. Es la primera vez, destacaron los parlamentarios, que se toma una decisión así desde el nacimiento de la Asamblea, en 1983.
Pedroche anuló la sesión y desalojó el salón de plenos tras advertir por dos veces a los ciudadanos que ocupaban las tribunas -la mayoría, invitados por el PSOE- de que no podían desplegar carteles ni interrumpir a los consejeros y diputados regionales que estuvieran en uso de la palabra.
Pero el aviso cayó en saco roto. Los ocupantes de la tribuna arreciaron sus insultos cuando el vicepresidente del Gobierno, Luis Eduardo Cortés, responsabilizó a los residentes de un bloque construido por el Ivima y que presenta graves deficiencias de ser los causantes del deterioro de sus viviendas. Ante el escándalo, Pedroche suspendió temporalmente el pleno. Una suspensión que se hizo definitiva una hora después porque los invitados no habían abandonado la Asamblea.
El portavoz del PP, Miguel Ángel Villanueva, aseguró posteriormente que el PSOE quería convertir la Asamblea en 'un circo'. 'Como es incapaz de vencer en los debates, su único instrumento es el de invitar e incitar al alboroto', afirmó. Pedro Sabando, portavoz socialista, respondió que la suspensión era 'inaceptable' y la achacó al 'nerviosismo' del PP. 'No invitamos a nadie a montar bronca, sino a conocer la Cámara autonómica', señaló.
Ángel Pérez, portavoz de IU, tildó la suspensión de 'exagerada' y añadió: 'Como tardaba tanto en reanudarse el pleno, al principio pensé que estábamos esperando a Gallardón'. El presidente regional, que asistía a un acto público, había anunciado que llegaría dos horas tarde.
Pedroche emitió una nota oficial a última hora de ayer en la que recordaba que el reglamento de la Asamblea le confiere facultades para suspender el pleno: 'Pese a la flexibilidad habitual en los debates, los acontecimientos acaecidos en el pleno de hoy, protagonizados por personas que ocupaban la tribuna, han afectado notoriamente no sólo al orden deseable, sino a la dignidad que debe presidir en todos los actos de este Parlamento'.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de febrero de 2001