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La residencia infantil San Vicente será trasladada a Fuencarral

La residencia San Vicente para menores desamparados, ubicada en la Ciudad Escolar de San Fernando, en el kilómetro 12 de la carretera de Colmenar, será trasladada al casco urbano del distrito de Fuencarral. Así lo aseguró ayer en el pleno de la Asamblea la consejera de Servicios Sociales, Pilar Martínez, en respuesta a una pregunta de la diputada del PSOE, Elena Vázquez, pero no dio plazos. Sólo aseguró que dispone ya de una parcela para levantar el centro.

Esta residencia estaba ubicada, hasta el pasado 4 de enero, en un edificio de la Ciudad Escolar que después ha pasado a albergar el nuevo reformatorio de El Pinar. Los 40 chavales que residían en San Vicente tuvieron que hacer las maletas en dos días y fueron trasladados a otro recinto del Ministerio de Educación, situado a doscientos metros del primero, donde siguen.

Los educadores de la residencia denunciaron al Defensor del Menor la 'precipitación' del traslado y los problemas pedagógicos que plantea el edificio que ocupan desde el 4 de enero. El recinto, en magnífico estado de conservación, no permite, sin embargo, por su propia estructura de largos pasillos y estancias, el modelo de trabajo habitual: en pequeños hogares formados por un educador y una decena de chicos con su sala de estar y su comedor propios. El Instituto Madrileño del Menor y la Familia (IMMF) tiene previsto reformar el inmueble para adecuarlo a este modelo educativo.

Martínez aseguró que la residencia de San Vicente mantendrá su ubicación actual hasta su traslado al casco urbano de Fuencarral. 'Hasta entonces en ella no habrá más de 40 niños y siempre con una edad menor de 14 años siempre que no existan hermanos porque no los vamos a separar', añadió.

La nueva residencia que se levantará en Fuencarral responde al modelo de centros territorializados que quiere implantar el IMMF. El objetivo es que a ella vayan los niños desamparados de esa zona sin tener que sufrir grandes desplazamientos a lugares como la Ciudad Escolar, que les obligan a desvincularse de su barrio, su colegio y sus amigos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de febrero de 2001