No es lógico que cada invierno, en cuanto cae la primera nevada gorda, la sierra de Guadarrama se llene de individuos provistos de artefactos deslizantes sumamente variados, que van desde sofisticadas tablas de esquí hasta tapas de váter, y que quienes andan habitualmente sus caminos deban compartir este momentazo de belleza sublime con multitudes que atascan, vocean, ciscan y usan la montaña, en fin, como una prolongación en cuesta de sus cerebros lisos.
Lo más lógico, en estos días, es huir de los lugares consabidos y de los caminos trillados, y dejarse soprender por un rasgón de sol tras la nevasca en alguno de los pocos parajes de la sierra que no figuran en las guías de carreteras, de restaurantes, de estaciones de esquí y ni siquiera de senderismo. En Collado Albo, por ejemplo.
Sin mucha lógica, Collado Albo no designa un collado, sino un rellano situado a 1.580 metros sobre el estribo o ramal que cae hacia el sur desde el más alto de los Siete Picos (2.138 metros) y que separa el valle de Navalmedio, por el que sube la carretera hacia el puerto de Navacerrada, del vecino hoyo del Terradillo, por el que trepa el ferrocarril eléctrico desde Cercedilla en busca de lo mismo.
Algo más de lógica tiene el que se llame Albo, pese a que -fuera del crudo invierno- no es blanco. Y es que Albo viene de la raíz precelta alb o alp, equivalente a lugar alto, la misma que dio nombre a Alba de Tormes, a tantos Montalbanes y a los propios Alpes.
Lógicamente, un rellano sito a caballo entre dos valles tan señalados, y con Siete Picos a la vista, es un excelente lugar para subir a contemplar el panorama geológico, eternamente lógico, de la sierra. Quizá por eso, Cela ha escrito que 'Collado Albo es el paisaje lógico del Guadarrama, el recoleto rincón donde la lógica puede pincharse con un alfiler, como hacen los niños y los profesores del instituto con las maripositas del Señor, que son azules y coloradas y amarillas y blancas con un desorden encantador, con una lógica rigurosa'.
El camino lógico para subir a Collado Albo arranca a tres kilómetros justos de la estación de Cercedilla, en el apeadero de Camorritos. Tanto si venimos en tren como en coche, echaremos aquí pie a tierra para seguir la ancha pista que, poco más arriba, cruza la vía. Al rato pasaremos junto a la granja Río Pradillo, donde se elaboran y venden quesos y yogures ecológicos, sortearemos una barrera que impide el paso de vehículos y, tras un par de revueltas ascendentes, volveremos a cruzar la línea férrea antes de que la pista muera -a dos kilómetros del inicio o media hora larga de andar- en un claro del pinar junto al río Pradillo: el prado del Componedor.
Como es lógico, el río Pradillo baja a estas alturas del año bastante crecido, lo suficiente como para que tengamos que buscar paso por un puentecillo de madera que hay aguas arriba, desvío que aprovecharemos para admirar el rosario de cascadas en que se desmelena este tributario del río Guadarrama. Ya en la otra orilla, volveremos al camino bueno, que es el que corre unos metros por encima de la vía hacia el cercano apeadero de Siete Picos, luego gana fuertemente altura por detrás de una casa aneja a las instalaciones ferroviarias y conduce hasta un corredor desarbolado por el que ascenderemos siguiendo el tendido de una línea de alta tensión.
En buena lógica, no deberíamos ya tardar más de un cuarto de hora en arribar a nuestro destino. Cuando el pinar claree, el terreno se allane y la línea de electricidad decline, podremos decir que estamos en Collado Albo. Mirando hacia el norte, veremos las torres graníticas de Siete Picos, tal cual veríamos las de una catedral encaramados a uno de sus contrafuertes. Mientras que, volviendo la vista a naciente, en la ladera contraria del valle de Navalmedio, veremos avanzar, diminutos, los coches que suben en agónica procesión al puerto de Navacerrada, como si sus dueños hubiesen hecho voto de atasco perpetuo a la Virgen de las Nieves, sin lógica aparente.
En coche o en tren
- Dónde. Camorritos dista 60 kilómetros de Madrid, por la carretera de A Coruña (A-6) hasta Guadarrama, desviándose por la M-622 hacia Cercedilla y siguiendo luego por la carreterilla que asciende junto a la vía del ferrocarril Cercedilla-Cotos. También se puede acceder al apeadero de Camorritos en Cercanías, haciendo transbordo en Cercedilla (Renfe, teléfono 902 24 02 02). - Cuándo. Paseo de ocho kilómetros -ida y vuelta por el mismo camino- y dos horas y media de duración, con un desnivel acumulado de 260 metros -apeadero de Camorritos, 1.320 metros; Collado Albo, 1.580- y una dificultad baja, que puede efectuarse en el rigor del invierno si se lleva ropa y calzado adecuados para ello. - Quién. Camilo José Cela es el autor de Cuaderno del Guadarrama (Editorial Lumen), librito de prosa poética que dedica uno de sus capítulos a la descripción de Collado Albo. También se puede consultar Guía toponímica de Cercedilla, de Miguel Ángel Sanz Alonso, editada en 1999 por el Ayuntamiento de este pueblo serrano. - Y qué más. Cartografía: hoja 18-20 (Cercedilla) del Servicio Geográfico del Ejército, o la 508 del Instituto Geográfico Nacional; mapa Sierra de Guadarrama, de La Tienda Verde (Maudes, 23 y 38).
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de febrero de 2001