Con todo respeto por las decisiones de fundaciones privadas e instituciones públicas del País Vasco para discernir premios a quien sea, según criterios y oportunidades que personalmente no puedo cuestionar, y con la debida distancia de los juicios emitidos por dirigentes políticos (PP y PNV) con quienes no tengo intención alguna de enfrentarme ni de simpatizar.
Pero, eso sí, con todo el conocimiento que poseo acerca de la evolución política, social, económica y cultural de Italia en los últimos cuarenta años, quisiera que se supiese lo que en este país se sabe, se piensa y se opina sobre Francesco Cossiga, ex presidente de la República, por aquellos sectores que todavía se mantienen adheridos a los principios democráticos, los mismos que alimentaron a movimientos tan limpios y honestos como fueron, por ejemplo, la Resistenza y los partidos que dieron vida a la Costituzione de 1948.
Cossiga, como dirigente de la Democrazia Cristiana, ha estado envuelto en mil y un affaire que han ensombrecido a la historia de la República. Entre ellos, nada menos que como ministro del Interior en la al menos extraña negativa a tratar con las 'Brigate Rose' por la liberación de Aldo Moro, su compañero de cúpula partidaria pero el único gestor del 'compromiso histórico'. También se le reconoce responsabilidad en hechos de una represión inexplicada, como fue la muerte de la estudiante Georgina Masi bajo balas policiales en Roma, en 1972 durante los oscuros años de la 'Estrategia de la tensión'; de tentativas de golpes; presencia de la logia P2 (Licio Gelli)... Es igualmente conocido como el 'picconatore' (que da golpes con el pico), por haber contribuido en reiteradas ocasiones a desestabilizar gobiernos posteriores a su presidencia. Por último, sus últimas alianzas y acuerdos con los sectores fascistas o Berlusconi lo pintan en su integridad (¿o desintegridad?) ético-política. Extrañamente, Cossiga es asimismo siempre bien acogido en Catalunya; en ocasiones, también premiado. Pero, para ello, quizá ciertos intereses de Pujol y CiU por y en Alghero (Cerdeña) lo expliquen todo.-
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de febrero de 2001