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OPINIÓN DEL LECTOR

Circo sí, pero sin animales

Los circos que emplean animales esconden una negra realidad bajo una falsa apariencia de colorines y alegría: tigres, caballos, leones, elefantes son obligados a actuar de forma grotesca y ridícula, a comportamientos antinaturales obra del cruel entrenamiento del domador, quien recurre tanto a los latigazos y a la privación de comida como a las descargas eléctricas, hasta conseguir así unos seres sumisos y atemorizados. La reclusión permanente en jaulas y camiones, yendo de feria en feria, causa graves transtornos de ansiedad y depresión en estos pobres animales, que en libertad alcanzan elevadas cotas de vida y en los circos mueren de tristeza apenas tienen 14 ó 15 años.

Los gobiernos deberían velar por el cumplimiento de la ley y prohibir el circo con animales, espectáculo degradante que menoscaba la dignidad del hombre y de las criaturas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de febrero de 2001