Más de 5.150 toneladas de residuos tóxicos salieron a lo largo de 1999 del País vasco para ser tratados en plantas del extranjero, de las que unas 2.100 fueron incineradas en hornos ubicados en Holanda y Bélgica. Las industrias que los producen han reivindicado la construcción de un depósito de seguridad para estos deshechos en Euskadi, pero la resistencia de los municipios donde se ha estudiado levantarla ha obligado a aplazarla.
Las empresas pagan entre 180 y 280 pesetas por kilo de residuos incinerado en el extranjero.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 4 de febrero de 2001