Carmen Posadas, escritora uruguaya afincada en Madrid y ganadora del Premio Planeta 1998, desplegó ayer todo su encanto al hablar sobre amor, pasión y literatura en un escenario muy especial: el módulo de presos preventivos del Centro Penitenciario de Alcalá Meco. Su público se hallaba formado por más de cincuenta reclusos que cumplen condenas en este recinto madrileño. La novelista estableció, con elegancia y soltura, una atmósfera de complicidad -literaria, claro- con los reclusos presentes, a quienes expuso su idea de que 'la pasión es la chispa que enciende el amor..., pero no se puede vivir todo el día con el dedo metido en este enchufe', matizó. Se mostró más cercana al amor, como placer sereno, benevolente y amistoso, que a la pasión. Posadas destacó que 'para resolver el dilema que se plantea entre nuestro enamoramiento de la libertad del ser amado y la tentación de apropiarnos de él, es preciso tener un espíritu muy grande'. Y, sobre la literatura, citó a Julio Cortázar: 'Escribir es una forma de escapar de la realidad', dijo.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de marzo de 2001