'¡Alguien la ha tomado con Grazalema!', y no ya en los últimos tiempos con el conjunto de pueblos que componen este parque natural, sino en particular con uno de ellos: Grazalema. ¿Por qué? Es la pregunta que se hace mucha gente de aquí y de allí, y de su alcalde, por supuesto, que observa que no existen reparos, ni escrúpulos, ni dignidad para denunciar a todos los niveles 'irregularidades, 'infracciones urbanísticas, falta de información, falsedad de documento público', todo, todo entre comillas, pero sin constar en dichas denuncias el principio básico en un Estado de derecho, como es el nuestro, de la 'presunción'. Gracias a la gratuidad que afortunadamente nos permite la información y que luego se comprueba cuando el daño está hecho a intereses, personas e instituciones en los que la ilegalidad no existe.
Ese es el resultado y el fruto de estas apreciaciones gratuitas de alguna persona, bien vinculada a Grazalema o cuando no les interesa lo hace en nombre de un colectivo naturalista al cual dice pertenecer, algunas de esas frases publicadas recientemente son: también la que asegura que 'la presa de El Fresnillo está rota y peligra la seguridad de la población'. ¿Sabéis lo que eso significa? Alarmar a un pueblo divulgando una información inexistente, inapropiada e injusta a todas luces y obviando el enorme perjuicio que esto ocasiona a todas las personas que tienen responsabilidad en este proyecto.
Pues bien, esto creo que supera los límites de consulta o de amparo al Defensor del Pueblo, a la UE, pero lo que importa o les importa a algunos es la publicidad gratuita, aunque con la ley en la mano se pueda mostrar sin reparo que todas las actuaciones que se han realizado con la citada presunción se ajustan a la legalidad.
Nos preguntamos los que estamos aquí y vivimos aquí, ¿hemos de soportar el 'apaleo' permanente y la confrontación injusta de lo que piensan unos cuantos de cómo debe ser nuestro municipio? Cuando sabemos perfectamente que aportamos como principio y modelo del buen hacer un desarrollo totalmente armónico con el entorno y la legalidad del parque, porque se declaró parque natural para que sea disfrutado por la humanidad, por nuestros sucesores, desde luego no para los que piensan que esto es una propiedad privada y no colectiva.
Otro aspecto de este modélico e injusto proceder es la pregunta que seguro más de un ciudadano que percibe este tipo de información hace de la misma. ¿Puede existir algún problema personal de algún destacado miembro de ese colectivo ecologista? ¿Con el Ayuntamiento? ¿Con el alcalde? Creo que no, ¡o no lo sé! Desde luego puedo asegurar que ni con la institución ni con su regidor, pero esto es una cuestión a medias que sólo puedo afirmarla desde mi convencimiento personal y real, los demás que actúen en consecuencia, pero teniendo presente que sería muy negativo que esto estuviera ocurriendo para no dejar ver más allá de lo que está 'a la vista de todos'.-
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de marzo de 2001