Entre los numerosos problemas que tenemos las personas con discapacidades, uno de los más importantes son las barreras arquitectónicas. Los responsables políticos en mayor medida, pero también los técnicos, se llenan la boca con promesas. Nosotros seguimos con las dificultades diarias que sólo se pueden entender si te subes en una silla de ruedas y ves este mundo desde más abajo: aceras estrechas y sin rampas, obstáculos, sillas, mesas, mostradores, escalones... Todo esto puede tener una solución más o menos digna. Lo que ya resulta muy difícil de superar es cuando tienes la necesidad fisiológica de ir al baño. ¡¡¡Ir al baño!!! No se puede: si estás en la calle es imposible y en más de un 95% de lugares públicos también.
Pero lo más grave es que este mismo problema lo tengamos en hospitales públicos y privados de reciente construcción. En el hospital Fundación de Manacor se dieron por terminadas las obras sin que hubiera un solo baño adaptado. Después, al darse cuenta del problema se adaptó hace unos meses un baño en la planta baja del edificio. En el Hospital General de Muro no existe un solo baño en el edificio al que puedas acceder con silla de ruedas dada la estrechez de la puerta. Demencial.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de marzo de 2001