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El movimiento antitrasvase quiere superar en Madrid los 200.000 manifestantes de Barcelona

Las plataformas piden al Gobierno catalán que subvencione el viaje para la protesta

Las plataformas que luchan contra el trasvase del Ebro se han lanzado a una carrera para movilizar a sus partidarios y superar, el próximo 11 de marzo en Madrid, los 200.000 manifestantes que se concentraron en Barcelona el pasado domingo. Para ello cuentan con sus propias fuerzas y con las de movimientos similares en Aragón y Navarra. Han empezado a contratar autobuses y han solicitado al Gobierno catalán que les subvencione el viaje. Ayer disponían ya de una cincuentena de autocares, pero confían en llegar a tener más de 100.

La cita es el próximo 11 de marzo en Madrid. Todas las plataformas que se oponen al Plan Hidrológico Nacional (PHN) anunciaron ayer que han decidido coordinar sus esfuerzos para lograr que acuda a la manifestación un gran número de manifestantes. Se trata de plantar cara al Gobierno en su propio campo, explicaron los portavoces de las organizaciones. Se busca, añadieron, demostrar que si el presidente del Gobierno, José María Aznar, fuerza la aprobación del plan por la mayoría del PP, puede haber muchos problemas para que lo determinado sobre el papel se haga realidad en el territorio.

El lema de la manifestación del 11 de marzo será el mismo que ya se coreó en Barcelona: 'Por una nueva cultura del agua. No a este PHN'. A este eslogan puede añadirse otro: 'Ni dos ni uno, ningún trasvase'. Con él se pretende replicar al presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, que anteayer supeditó el apoyo de CiU al plan hidrológico a que el PP apoye la construcción de un trasvase del Ródano para abastecer a Barcelona y las comarcas centrales de Cataluña.

Las plataformas señalan que no se sienten representadas por el Gobierno catalán porque éste se ha mostrado tibio y contradictorio respecto al plan, defendiendo un día una cosa y al siguiente otra. No obstante, y buscando 'sumar los esfuerzos, no restar', según dijo Quim Pérez, miembro de Ecologistes en Acció, han decidido pedir al Ejecutivo que preside Pujol que haga un gesto de buena voluntad y subvenciones los autocares que llevarán a los manifestantes a Madrid.

'Nos gustaría que el Gobierno catalán nos ayudara a sufragar los gastos del viaje a la capital, tal como hace el Gobierno aragonés', añadió Pérez. El viaje a Madrid supone entre 3.500 y 4.000 pesetas por persona.

La plataforma unificada confía en que el número de autocares catalanes que viajen hasta Madrid duplique los 50 que ya tiene y 'que serían 100 si se suman las plataformas de Aragón y Navarra, que ya han asegurado su asistencia a la manifestación'. El hecho de que en esta ocasión los sindicatos, los partidos y miles de particulares hayan anunciado formalmente su apoyo a la convocatoria del 11 de marzo les lleva a afirmar que el objetivo es superar los 200.000 manifestantes de Barcelona.

'Los ríos no se venden'

Quim Pérez aseguró ayer que espera que CDC decida, el próximo lunes, acudir a la manifestación, como ya han anunciado que harán dirigentes nacionalistas de las comarcas afectadas. La plataforma animó ayer, para que asistan a la manifestación, no sólo a los partidos que forman el Gobierno catalán (Convergència y Unió), sino que hizo también un guiño al Ejecutivo autónomo para que deponga su postura y se sume a la manifestación. Pérez aseguró que un primer gesto sería votar el próximo miércoles en el Parlament a favor de la propuesta presentada por los socialistas en la que se pide la condena del PHN por la Cámara catalana.

David Barbé, representante de la Plataforma de Oposición a los Trasvases, dijo que lo que se busca son cambios de actitudes a la hora de abordar un problema de grandes magnitudes que, a la larga, afectará a toda Europa, como es el reparto del agua y el peligro de privatizar los recursos naturales..

Barbé criticó la propuesta de trasvase del Ródano como mecanismo que permitiría reducir el volumen que se extraería del Ebro. 'Si se trasvasan dos ríos como el Ebro o el Ródano, lo que se fomenta es el mercado y la futura privatización del agua, que es un bien natural y común', aseguró. 'Se corre el peligro de que los ríos desaparezcan y se conviertan en cañerías que pronto estarán en manos de unos pocos'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de marzo de 2001