La ejecutiva nacional del PSPV se reunió ayer en su sede valenciana para discutir el documento elaborado por sus expertos en la materia, la Comisión del Agua, sobre el PHN. Según Pla, 'para acabar de perfilar la posición de los socialistas valencianos sobre el plan', que se traduce, además de una ácida crítica a los planes del PP en una verdadera propuesta alternativa.
En el documento analizado, que será presentado el lunes ante la ejecutiva federal del PSOE para que, esa misma tarde, lo analice el consejo territorial, donde están presentes todos los líderes regionales socialistas, se renuncia de momento al macrotrasvase del Ebro previsto por el PHN del Gobierno, con un coste cercano al billón de pesetas (6.000 millones de euros) y previsto para enviar hasta 1.050 hectómetros cúbicos a las regiones ribereñas del Mediterráneo.
Según Pla 'el PHN sólo es una obra hidráulica, una sola obra de ingenieria' que, a su juicio, 'no resuelve los problemas de agua de la Comunidad Valenciana'. Y fue más duro: 'El PP usa planteamientos del siglo XIX para el siglo XXI', proponiendo una 'obra de infraestructura que desvertebra la Comunidad y que causa grandes impactos ambientales'. Solución que no le agrada: '¿Cómo me imagino a la Comunidad Valenciana en el futuro? desde luego, como no me la imagino es con una gran acequia de norte a sur'.
Bajo estos criterios, los socialistas valencianos presentarán en Madrid un plan alternativo que 'profundiza en las políticas del agua de la Unión Europea', es decir, en la modernización de los sistemas de regadío, en la reutilización de las aguas residuales depuradas, en el aprovechamiento de las aguas subterráneas -'que el PHN ni contempla', aseveró Pla- y en la posibilidad de la desalación del agua de mar. Un ambicioso programa que, según el PSPV, supondrá 590 hectómetros cúbicos para la Comunidad Valenciana. Más que el PHN del Partido Popular, que sólo asigna 350 hectometros (parte de los 300 para el Júcar y parte de los 520 destinados al Segura y la Cuenca Sur).
Según sus cuentas, con los 218.000 millones que costaría el PHN en la Comunidad Valenciana se pueden conseguir muchos más hectómetros cúbicos.
¿De qué manera? Pla no aportó muchos datos, puesto que las cifras totales se darán el lunes. Sí indicó que los socialistas no renuncian a los aportes externos, aunque reducidos al norte de Castellón y al Vinalopó, las únicas zonas que a su juicio necesitan agua -'una gran mentira [del PHN] es que la Comunidad Valenciana es deficitaria en su conjunto', denunció-.
La sed del norte de Castellón se reduciría con un aporte de 60 hectómetros cúbicos, que para el Ebro no supondría una gran pérdida, mediante el trasvase Xert-Calig, una infraestructura abandonada hace años pero casi totalmente construida. Curiosamente este trasvase es calcado al que reclamó para Castellón hace cuatro años la Consejería de Agricultura, con María Ángels Ramón-Llin al frente, y que cifró también en 60 hectómetros y en menos de 14.000 millones de pesetas (84 millones de euros).
En cuanto a los aportes del Tajo, Pla sólo recordó que cuando se aprobó la ley del trasvase Tajo-Segura, en los años setenta, se preveía un aporte anual de un máximo de 1.000 hectómetros cúbicos y un mínimo de 600, pero que en estos años el máximo trasvasado sólo ha sido de 400.
225 hectómetros 'nucleares'
Y a falta de saber cuánto más de agua se pediría al Tajo para sumar esos 590 hectómetros del plan hidrológico alternativo de los socialistas, entre las propuestas del PSPV figura el cierre de la central nuclear de Zorita de los Canes, en Guadalajara (inaugurada en 1968 y la más obsoleta del parque nuclear español) y aprovechar los 225 hectómetros cúbicos anuales que ahora evapora. Cabe recordar que la planta de Cofrentes, más moderna y con el doble de potencia, sólo gasta 12 hectómetros al año.
Pese a las propuestas socialistas, Pla insistió en que no se renuncia a futuros trasvases del Ebro, 'la gran reserva hídrica de España', pero que como tal hay que preservarla. Apuesta por controlar la demanda de agua y, si en el 2015 hacen falta más aportes, reclamarlos.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de marzo de 2001