Violeta violada
De Vol Ras. Intérpretes, Joan Faneca, Joan Segalés, Ingrid Domingo, Xavi Vila, Sandra Márquez. Vestuario y escenografía, Isidre Prunés. Dramaturgia y dirección, Vol Ras. Teatro Rialto. Valencia.
Este montaje supone un giro de cierta consideración en la trayectoria de Vol Ras, que con su trabajo anterior, Intríngulis, mostraba esa clase de manierismo que tantas veces está próximo a la fatiga de una fórmula a medio camino entre el mimo y el teatro del gesto (una distinción necesaria si se considera que Tadeusz Kantor, por ejemplo, tenía poco de mimo y mucho de trabajo gestual). La novedad, aun manteniendo las características básicas de esta compañía y su gusto por la elaboración del gesto y la resolución de las situaciones mediante gags visuales bastante eficaces, está no sólo en la incorporación de otros actores al reparto sino en el propósito de establecer algo parecido a un argumento como esqueleto del montaje, aspecto más cuidado aquí que en trabajos anteriores del grupo, un argumento que se centra básicamente en la parodia más o menos feroz del mundo del rodaje de los culebrones televisivos.
El acierto mayor está en la confección de un guión estructurado un tanto a la manera del género que quiere parodiar y en un arranque fulminante, de una eficacia que se va deshilachando hacia la mitad de la función. Las anécdotas y las situaciones que aquí se reproducen con ironía son las que todo el mundo supone a un submundo artístico de esa clase, incluso en el repertorio de sus exageraciones deliberadas, y hay una cierta descompensación actoral entre los dos protagonistas de la compañía y el resto del reparto. El resultado es una parodia que no quiere hacer sangre, que divierte a ratos sobre algunas obviedades, que pasa muy deprisa ante los ojos del espectador y que resulta o tan trivial o tan divertida como algunos de los referentes que evoca.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de marzo de 2001