Los niños entraron en la radio a través de las fantasías de El señor Pérez, el amigo de los niños. Entonces, EAJ-3, que así se llamaba lo que hoy es Radio Valencia Cadena SER, era una atrevida aventura con poco más de 10 años de historia. Por las ondas del cuerpo de telégrafos instalado en el Grau se escapaba una voz suave rodeada del Hada Maribel, el Profesor Sisebuto, el Mago Pelón, el Cazador Singa, el Negro Coramba, el Hombre Invisible... Detrás de esos personajes se escondía Vicente Ros Belda, un hombre menudo, con gafas, apacible, nacido en La Font de Figuera, que hoy todavía recuerda los cuentos que marcaron a toda una generación.
Durante años, Ros Belda combinó la programación infantil con la crónica cinematográfica. Fue en la radio donde conoció a Carmen, su mujer, y desde donde hizo una labor sin precedentes. Los más antiguos de la casa aún recuerdan cómo los oyentes le entregaban en mano donativos para obras de caridad. De hecho, él fue el impulsor de la cabalgata de Reyes Magos para niños que estaban hospitalizados o para aquellos que no tenían familia, como los del asilo del Carmen.
Pero Ros Belda, que no ha tenido descendencia, fue también quien convirtió una actividad espontánea, aquella que realizaban los ayudantes de los artistas falleros en el barrio del Carmen haciendo pequeñas fallas, en lo que hoy son las fallas infantiles. Y fue aún más lejos. En el calendario de las fallas incluyó la cabalgata. Ros Belda ha escrito buena parte de los 70 años que ahora cumple Radio Valencia Cadena SER.
Fue el 31 de septiembre de 1931 cuando la entonces EAJ-3 Unión Radio Valencia inició un camino con Vicente Llopis Piquer y Fina Mateo Candela como primeros locutores. Se ha convertido en la emisora decana de Valencia y por ella han pasado Joaquín Prats y muchos recuerdan en los tiempos de Matilde, Perico y Periquín, la canción del Cola-Cao o la operación Plus Ultra, así como a actores radiofónicos como Guillermo Sautier, Juana Ginzo, Matilde Conesa o Matilde Vilariño.
Recoger las innumerables historias de la radio en un único símbolo para celebrar el 70 cumpleaños no ha resultado tarea sencilla. Y después de mucho elucubrar el retrato de siete décadas llega de la mano del artista fallero Pepe Martínez Mollá. En su taller de la ciudad fallera ultima una composición en la que la figura de Ros Belda, rodeado de un sinfín de personajes, los suyos, es el centro.
En la falla, que se plantará en la esquina de la calle de Don Juan de Austria con Barcas, también han participado los amigos de El señor Pérez, los niños.
El boceto de Pepe Martínez llegó a manos de tres centros de jóvenes discapacitados de distintas edades. Jorge Soler, director del centro Isabel de Villena, ha sido el coordinador. Y 55 discapacitados se han puesto la bata de trabajo para aprender cómo se hace una falla y redondear el alegórico homenaje a Ros Belda. Pero no han sido los únicos. En realidad, han participado alumnos del Isabel de Villena -centro de discapacitados moderados y severos-, del Juan de Garay -centro de discapacitados ligeros orientado a la reinserción laboral- y del Grabador Planes -centro al que acuden adultos con retraso mental cuyo objetivo es la integración social-.
Ayer, un grupo de estos improvisados artistas artistas falleros, de los cuales alguna como Amparo hacía gala de haber sido fallera durante seis años, supervisaba los avances del artistas Martínez Mollá y contaba a través de los ninots la historia de la radio.
Mientras el artista, con sus ayudantes trabajando a destajo por el taller, relataba la creatividad de su falla de aniversario de la SER, los alumnos discapacitados le cortaban, le corregían, aportaban sus enseñanzas. 'Esto se hace con cajas de cartón, que luego se mojan y los tocas, haces una cara o un pie y luego se seca y lo pegas y lo pintas de colores. Y al final es grande, muy grande'.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de marzo de 2001