Sebastián Fernández, que el 15 de febrero arrolló a los ciclistas Javier y Ricardo Otxoa, mantiene en sus dos declaraciones, ante la Guardia Civil, que uno de ellos 'invadió sorpresivamente la calzada' y cayó sobre el parabrisas de su coche. El director de Deportes de la Universidad de Málaga afirma que perdió la visión al romperse la luna y que no es consciente de haber realizado ningún movimiento brusco hasta detener el vehículo.
El atestado de la Guardia Civil sobre el accidente da cuenta de las dos declaraciones tomadas a Sebastián Fernández. Una, tras el atropello de Javier y Ricardo Otxoa -el primero permanecía anoche en coma y el segundo falleció- y la otra el 24 de febrero, ambas en poder del Juzgado de Instrucción número 1 de Málaga, que lleva el caso.
Fernández mantiene que ambos ciclistas iban por el arcén, algo más adelantado el que circulaba por la derecha. Él, que viajaba solo hacia Málaga, dice haber visto cómo el situado a la izquierda invadía la calzada. Tras golpearlo, cayó encima de la luna delantera, momento en el que soltó el volante. Después, añade, lo retomó y no es consciente de haber realizado ningún movimiento brusco hasta detener el vehículo. También alude a una pérdida de la visión al romperse la luna.
Su abogado, Pedro Apalategui, ha criticado que las diligencias policiales y la recogida de muestras de los vestigios del accidente fueran realizadas 'al día siguiente' de ocurrido. Asimismo, ha restado cualquier veracidad a los resultados de la reconstrucción del suceso, que se realizará en un centro informático de la Guardia Civil en Mérida.
Aunque Fernández ya declaró que durante su viaje ni recibió ni realizó ninguna llamada telefónica, su defensor afirmó ayer que la compañía Telefónica está pendiente de confirmar ese detalle.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de marzo de 2001