“Eran fáciles de romper y no nos ha llevado mucho tiempo” ha declarado el ministro en relación a las obras de arte ya demolidas. La destrucción de las estatuas fue ordenada por el jefe supremo de los talibán, Mohamed Omar, siguiendo una estricta interpretación del Corán que prohíbe la representación de la figura humana. Los talibán han prohibido ya fotografías y pinturas de gente.
En cuanto a las herramientas utilizadas para su propósito destructivo, los talibán parecen estar utilizando todas las armas a su alcance, incluyendo cañones y morteros, según han confirmado varios oficiales afganos. Las demoliciones, especialmente las de los dos budas gigantes de Bamiyan han desatado una campaña internacional para salvar las obras de arte. El museo Metropolitan de Nueva York se ha ofrecido a comprar las estatuas y la Unesco ha enviado un delegado especial para intentar negociar con las autoridades afganas.
Los talibán son un grupo integrista islámico que controla el 90% de Afganistán y que, según la organización Human Rights Watch (HRW), no sólo usan la violencia contra las estatuas. Esta misma semana, HRW ha acusado al Gobierno afgano de asesinar en enero a cientos de civiles del grupo étnico hazara, y ha pedido a la ONU una rápida investigación.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de marzo de 2001