Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

El paro en Japón vuelve a marcar el máximo del 4,9% en enero

La inflación cae un 0,5% y la Bolsa de Tokio retrocedió ayer un 3,31%

El incremento del índice de desempleo en Japón no sorprendió a nadie, pero, al menos hasta ayer, se esperaba que superase el 4,8%, pero sin alcanzar el nivel récord de 1999. La diferencia, aunque mínima en la cifra, es enorme en lo que al impacto psicológico se refiere. El dato supone un deterioro de la economía mucho más rápido del previsto.

Las previsiones de varios analistas e informes consultados es de que el paro 'fácilmente puede llegar al 5% el mes próximo', máxime si se tiene en cuenta que a lo largo de la última semana, Mitsubishi Motors anunció la eliminación de 9.500 puestos de trabajo en los próximos tres años, mientras el grupo de distribución minorista Daiei recortará 4.000 en el mismo periodo. La telefónica NTT, la mayor del mundo, anunció a su vez que aceleraría los despidos hasta acabar en marzo de 2002 con los 6.700 empleos que tenía previsto recortar. Todos estos despidos se suman a los más de 100.000 que las grandes corporaciones japonesas vienen anunciando desde finales de 1998.

El dato del paro agudiza el temor de los japoneses a quedarse sin empleo y los hace más cautelosos a la hora de gastar de lo que ya son naturalmente (Japón sigue siendo el país con el mayor ahorro privado del mundo). Si no compran, las empresas no pueden mantener su ritmo de producción y despiden gente, con lo que se cierra un círculo vicioso del que Japón no logra zafarse.

Deflación

La prueba de que el consumo está estancado es el dato de inflación de enero, que retrocedió un 0,5% (la subyacente subió un 0,1%) con respecto al mismo mes de 2000. En Tokio, el IPC retrocedió un 0,3% en febrero. Hace ya dos años que Japón roza la deflación por la falta de demanda de bienes y la situación es cada vez peor. 'La constante caída de los precios', explica Ramón Díez, del Servicio de Estudios de Caja Madrid, 'hace que la gente retrase su decisión de consumir porque sabe que el mes que viene lo que quiera comprar estará más barato, actitud que dificulta a Japón salir del círculo en el que se halla'.

En los últimos tres años, Japón ha puesto en marcha todas las fórmulas conocidas para reactivar una economía. Ha mantenido los tipos de interés a casi el 0% para impulsar el crédito y ha inyectado a la economía más de 210 billones de pesetas (lo que elevó su deuda al 150% del PIB) para reactivar la producción y el consumo. Ninguna de estas iniciativas ha dado resultados positivos. El PIB que Japón repuntó ligeramente entre finales de 1999 y principios de 2000, pero para finales del año pasado era otra vez negativo y los analistas creen que el país ya ha vuelto a entrar en recesión.

Los expertos de Analistas Financieros Internacionales (AFI) creen que la clave del estancamiento de Japón es la debilidad del sistema financiero. El Gobierno debe cerrar más bancos de los que operan hoy, y que acumulan créditos morosos por valor de unos 45 billones de pesetas. Si no se sanean los bancos, éstos no concederán créditos y la economía no se reactivará. Otros expertos, como Díez, creen que la única solución es que el Banco de Japón se fije una inflación del 4% al 5% y que emita dinero para aumentar la masa monetaria y reactivar el consumo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de marzo de 2001