El portavoz de Eusko Alkartasuna, Gorka Knörr, explicó a las 21.00 de ayer, poco después de comenzar la asamblea y después de tres horas de reunión de la ejecutiva de ese partido, que "el acuerdo es positivo" y que tanto el PNV como EA entendían que con ese pacto "básico" respondían a sus electorados "desde una perspectiva abertzale ".
Knörr sugirió en Vitoria, donde se celebraron las reuniones, que las negociaciones han sido duras, si bien las justificó por el deseo del electorado, que pide, dijo, "un esfuerzo de comprensión en un momento en que el ataque del nacionalismo español está conociendo su máxima expresión en Euskadi".
Los nacionalistas se han reunido en más de ocho ocasiones para consensuar un programa que aúne las dos líneas políticas que marcan las propuestas estratégicas aprobadas en sus respectivas Asambleas Nacionales.
Aunque los máximos representantes de ambas formaciones apostaron desde hace meses por afrontar las elecciones autonómicas juntos, han tenido que superar dos escollos que surgieron en la negociación: uno, respecto a los ritmos y plazos para el objetivo de la soberanía; y otro, de organización interna y listas electorales. La batalla para llegar a un mínimo entre la ponencia del PNV Ser para Decidir , que encarnaba el giro hacia la independencia, y los planteamientos soberanistas de EA al final ha quedado aparcada.
Las dos formaciones han apostado por rei vindicar de forma conjunta el derecho de autodeterminación; es decir, lo que el lehendakari Ibarretxe dice cuando afirma que los partidos tienen que comprometerse a respetar lo que la sociedad vasca decida. De esa manera evitan incluir en el programa electoral un proyecto de marco jurídico-político que supere el Estatuto de Gernika y que les obligaría a proponer reformas constitucionales. PNV y EA creen que más allá de plantear un modelo concreto de sociedad tienen que reivindicar, como paso previo a ese momento de discusión de modelos, que se acepte que la sociedad vasca puede decidir su futuro. El siguiente obstáculo era la demanda de EA de mantener grupo propio en el Parlamento vasco tras las elecciones.
Al final, EA tendrá su grupo parlamentario propio y formado por siete miembros, uno más de los que tiene ahora. El PNV tiene 21 escaños. Con el apoyo explícito de la Ejecutiva, la Asamblea Nacional de EA se convertía en un puro trámite y anoche daba su visto bueno al pacto con un 83% de apoyos. Lo mismo pasó con el PNV. La ejecutiva apoyó el acuerdo alcanzado con Eusko Alkartasuna y horas después su Asamblea Nacional ratificaba en Bilbao la propuesta, aunque no ha transcendido con qué apoyos.
Fuentes de ambas formaciones aseguraron que la próxima semana se producirá la firma oficial en un acto solemne en el que los protagonistas serán los respectivos líderes, Xabier Arzalluz (PNV) y Begoña Errazti (EA).
La coalición que firmaron estos dos partidos para las elecciones municipales de 1999 no les dio los frutos electorales que esperaban, ya que PNV y EA perdieron Álava y obtuvieron menos representación de la que querían en el resto de municipios.
Para Arzalluz, la coalición tiene un interés "más psicológico y moral que otra cosa", según él.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de marzo de 2001