Una mujer de 67 años y su hija de 38 fueron halladas muertas anoche en su domicilio de Barcelona con numerosas heridas de arma blanca. Los investigadores de la policía están persuadidos de que la hija mató a su madre a puñaladas y posteriormente se suicidó por el mismo procedimiento, aunque tampoco han descartado otras hipótesis para explicar el doble crimen.
Los cuerpos fueron localizados por un familiar de las fallecidas, quien acudió al domicilio de A. C., de 67 años, y A. P., de 38, que está situado en el número 502-504 de la calle Sant Antoni María Claret, en Barcelona, poco después de las ocho de la tarde de ayer. El familiar encontró a las dos mujeres tendidas en el suelo en medio de un charco de sangre e inmediatamente avisó a la policía.
Agentes del Grupo de Homicidios de la Jefatura Superior de Policía de Cataluña se personaron en el lugar al poco tiempo y examinaron la situación en la que se encontraban los cadáveres y las heridas que presentaban los cuerpos. De ahí llegaron a la conclusión, según aseguraron anoche fuentes de la propia policía, de que la hija había asesinado primero a la madre con un arma blanca y luego se había acuchillado ella misma hasta morir.
El titular del Juzgado de Instrucción número 1 de Barcelona, Joaquín Aguirre, que ayer se encontraba de guardia para incidencias, acudió al lugar de los hechos y, tras ser informado por la policía, ordenó el levantamiento de los dos cadáveres.
Otra hipótesis
El magistrado ha decretado el secreto del sumario hasta que se aclaren las circunstancias que han rodeado las dos muertes, por lo que todavía habrán de pasar algunos días para que se conozcan más detalles sobre cómo se produjeron las dos muertes violentas.
Los agentes de homicidios de la policía se inclinan por la tesis del parricidio como hipótesis más probable. Sin embargo, tampoco descartan que pueda haber intervenido una tercera persona que hubiera perpetrado el doble crimen.
Esa otra hipótesis está avalada por la dificultad que comporta llevar a efecto un suicidio con arma blanca, a no ser que la mujer hubiera optado por clavarse el cuchillo en el corazón con gran fuerza o por seccionarse una arteria o una vena principal.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de marzo de 2001