Los tremendos de Kanala es una novela costumbrista de Juan de Irigoyen Guerricabeitia publicada en el verano de 1936 durante el comienzo caliente de la Guerra Civil. El recorrido de esta 'novela vizcaína del mar', como se subtitula, presenta una costa de Vizcaya ajena por completo al actual desarrollo urbanístico que ha reventado (sin llegar a los extremos del Mediterráneo), puertos como el de Bermeo o pequeñas localidades como la que da nombre a la obra.
Todavía hoy, Kanala aporta otra mirada a esa ría de Gernika que a partir de 1984 comenzó a ofrecer un interés nuevo, más apegado a los estudios medioambientales que a las habituales industrias del estuario como el astillero de Murueta o a las aficiones playeras que ofrecen el arenal de Laida o las olas de Mundaka. Es el observatorio de la orilla izquierda de Urdaibai, que ya en la desembocadura presenta la playa de Laga y, siguiendo la carretera, el municipio de Ibarrangelua y su barrio de Akorda.
Los protagonistas de la citada novela, Mortero, Muskullu y Martanga, vivían ajenos a la riqueza de la ría de Gernika, de esa reserva de la biosfera. Son hombres de otra época, de aquellos que se embarcaban con rumbo a Manila, La Habana, Liverpool, Nueva Orleans o Galveston.
Y que además tenía precedentes reales. Según Irigoyen, el tremendismo kanalarra había tenido un exponente magnífico con 'aquel corsario patentado, el capitán del caserío Batistene, D. Nicolás de Arrótegui y Gaztañaga, a quien el Gobierno concedió aquel título, habilitándole para que ejerciera el corso contra los insurgentes de América, que estaban en guerra viva contra la España'.
Bravos marinos
Mientras se pasea por la marisma de Urdaibai, después de haber leído algunas de las andanzas de estos bravos marinos, no resta sino la nostalgia de aquella vida arriesgada, que ahora se ha quedado para las aves y demás especies del estuario, que por ello han tenido que ser protegidas por la Unesco. Así que el recorrido histórico está claro: de aquel corsario que fue Arrótegui se pasó a esos héroes locales que protagonizan la novela de Irigoyen, para, en el cambio de milenio, encarnarse la valentía en las distintas especies animales y vegetales que pueblan Urdaibai.
Los tremendos de Kanala ya no tienen piernas, sino patas y pueblan ahora la desembocadura del río Oka, en un terreno de diez por dos kilómetros, que muestra un paisaje de una gran diversidad, todavía habitual en las rías del Cantábrico en los tiempos en que se escribió la obra. El de Urdaibai, que se contempla sin problemas desde muchos de los observatorios habilitados, presenta gracias a las mareas múltiples variantes, que los interesados siguen con paciencia a través de sus prismáticos.
Hay que destacar en primer lugar el hábitat marismeño, con cientos de especies, magníficamente detalladas en los folletos y demás publicaciones que hacen referencia al parque natural. Pero no hay que olvidarse del encinar cantábrico, por el que seguramente dejaron su huella los tremendos de Kanala. Este bosque, rareza vegetal donde las haya en el norte de la península, cubre además del promontorio de Ogoño, sobre Elantxobe, el cresterío que flanquea la ría sobre Kanala, al que se puede acceder desde Akorda.
Es un pequeño barrio que es salida imprescindible de una de las excursiones más atractivas para quienes quieran disfrutar de la ría en toda su extensión. Desde Akorda parte el camino a la ermita de San Pedro de Atxarre. Antes habrá que realizar una parada en su cementerio que, como el de Kanala, conserva todavía el sabor de los camposantos rurales en una zona que ya conoce en parte las consecuencias del turismo estival, antes llamado veraneo.
El paseo hasta la ermita que domina la ría del Oka cuenta con paradas imprescindibles, como el trío de grandes castaños (Hirugaztañeta). Más adelante se llega a otro lugar, conocido como Dantzaleku, donde se cuenta que se celebraban los akelarres de la zona, en un lugar que visto desde hoy se presenta, efectivamente, ideal para una buena fiesta nocturna.
Ya metidos de lleno en el encinar cantábrico, continúa el ascenso hasta la ermita, en cuyos alrededores los vecinos de Ibarrangelua y Akorda celebraban antaño romerías, que en el día de San Pedro, se completaban con el reparto de sal disuelta en agua bendita con la que se bendecían cruces de laurel y de avellano que luego se ponían en las huertas para proteger la cosecha.
La ascensión merece la pena. Las vistas que ofrece este promontorio que cae a plomo sobre la ría ofrecen una panorámica completa de la reserva natural. Desde aquí, rápidamente vienen a la memoria las aventuras de aquel trío de bravucones que protagonizan la obras de Irigoyen, de las que se puede sacar en limpio alguna que otra leyenda que el escritor vizcaíno insertó en su narración.
'El Diablo vizcaíno'
Porque realmente el verdadero tremendo de Kanala es el corsario Arrótegui, que recuperó buques para la corona española después de pasar a cuchillo a los insurgentes, y que no debió llegar nunca a San Pedro de Atxarre. Arrótegui se asentó en La Habana, donde fondeaba su barco llamado Ánimas. Apodado El Diablo vizcaíno, sus hazañas legendarias llegaron hasta su localidad natal y sedujeron a bastantes de sus convecinos, que partieron a Cuba tras su rastro.
Y no es para menos. Como recoge Irigoyen, 'se decía que sus hombres entraban al abordaje cantando un himno sordo y lúgubre, con letra vascongada que terminaba con el estribillo: 'Kanaleko, agurie itxasoko jaubie' ('El viejo de Kanala, el amo del mar'). Una canción que, hoy, frente al estuario del Oka, incorpora a Urdaibai otra mirada, tal vez menos medioambiental.
Datos prácticos
Cómo llegar: El camino más habitual para llegar a Kanala, en la orilla izquierda de la ría de Gernika, parte desde esta última localidad, donde se toma la carretera BI-638 hasta Arteaga, para desviarse por la BI-3234 que recorre Urdaibai hasta las playas de Laida y Laga. Kanala queda junto a esta carretera, desde donde se accede a algunas de las mejores vistas del estuario. Alojamiento: La denominación de Urdaibai como Reserva de la Biosfera ha colaborado al impulso de los establecimientos hoteleros en la zona. En Kanala hay una casa rural, Ugaldeberri (tel. 94 6256577). Y ya en Kortezubi se puede acudir a Bizketxe (94 6254906) y a Margota (94 6252772). Si se prefiere el alojamiento en hotel, algunas de las mejores referencias son el Boliña (94 6252772) y el Gernika (94 6252772) en esta misma localidad, y El Puerto (94 6876725) y Atalaya (94 6876725) en Mundaka. Comer: Además de que los hoteles y casas rurales citados cuentan con servicio de comedor, la zona tiene algunos restaurantes atractivos como el Baserri Maitea (94 6253408) y el Arrien (94 6250641), en Gernika, el Jokin (94 6684089) y Artxanda (94 6880930) en Bermeo, sin olvidar el Asador Zaldua en Pedernales (94 6870871).
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de marzo de 2001