La crisis de las vacas locas va a obligar a las aves carroñeras a alterar sus costumbres alimenticias. Un cambio obligado de menú para el que el Gobierno navarro ya tiene una alternativa: la carne de cerdo. La comunidad foral posee algunas de las poblaciones de buitre leonado y de alimoche más importantes de Europa. Sumados los más de 6.000 ejemplares de buitre a los de milano, alimoche y quebrantahuesos, las poblaciones alcanzan una cifra de entre 8.000 y 10.000 individuos.
Su consumo anual de carroña alcanza las 1.079 toneladas, un 97% de las cuales procedía de las bajas de ganado ovino y bovino. De esa cifra, 1.060 toneladas eran consumidas por los buitres leonados y el resto, en su mayor parte, por los alimoches.
Un estudio del departamento navarro de Medio Ambiente indica que la incineración de bovinos a que obliga al UE no supondrá un impacto importante, ya que ese ganado sólo aporta el 20% del total de carroña estimada, pero advierte de que la desaparición de las ovejas 'provocaría un dramático descenso en las poblaciones de estas aves y de otras como el milano real y el milano negro', ya que suponen el 96,9% de la biomasa accesible a las carroñeras. Si ambas desaparecen, los buitres sólo podrán comer carne de caballo, que ahora supone el 6% de su dieta diaria.
La administración foral, tras realizar diversos estudios, ha propuesto al Ministerio de Medio Ambiente que se adecúen los muladares y se organice la recogida y distribución de todas las bajas en la cabaña porcina de cada comunidad. En Navarra, esa nueva fuente de alimentación para los buitres se estima en 858 toneladas anuales.
El ministerio estudiará la propuesta y la someterá a debate con otros ministerios antes de aceptar que el nuevo menú porcino entre en la dieta de las aves. Si en 1986 las aves carroñeras consumían un 24% de los cadáveres, en 1999 esa tasa era del 52% de las bajas ganaderas de Navarra.
Los técnicos consideran que no se puede poner en peligro el trabajo desarrollado desde los años 70, cuando las poblaciones de necrófagas españolas estaba en sus más bajos niveles. La prohibición de los venenos, la legislación conservacionista y el establecimiento de una amplia red de comederos artificiales (muladares) produjo una destacada recuperación de poblaciones.
La crisis de las vacas locas se ha cruzado en ese camino de recuperación en un momento delicado en el que se está produciendo un rebrote del uso ilegal de venenos. Por ello y para sustituir a vacas y ovejas, que aportaban hasta ahora 2.066 toneladas anuales de biomasa para su consumo por carroñeras, se estima que la cabaña porcina es la alternativa ideal. En Navarra hay 380.652 cerdos.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de marzo de 2001