Entre la previsible primavera caliente electoral y el invierno tardío que nos ha sorprendido esta última semana, otros asuntos, no menos importantes que los de la taimada climatología, han pasado de largo y como de puntillas a través de la selva mediática, ese lugar inhóspito donde sólo se escuchan los aullidos de la fauna política, los loros insinceros que decía el portugués Miguel Torga.
Otros asuntos al margen de la cosa, del tema, del asunto central, inasequible, que nos quita la vida y el sueño. Otras películas cuyos argumentos son bastante más ciertos, puro cinema verité, puro neorrealismo posmoderno. El Bilbao futurista que emerge entre el titanio del souffle de Frank Ghery y el acero corten del Palacio Euskalduna fue testigo hace días de un sorteo, una suerte de rifa benéfica que nos retrotrajo a los mejores años, los años más castizos y chirenes de la larga posguerra. Se rifaban una serie de pisos de protección oficial. Fue como penetrar, igual que Alicia a través del espejo, en alguna película habitada por Gracita Morales, López Vázquez, Pepe Isbert o Manolo Morán. Puro Berlanga. Puro Marco Ferreri y puro Azcona. Si hubiese estado allí Álex de la Iglesia, en su ciudad natal, a lo mejor perpetra un remake de El pisito. El pisito de cien metros cuadrados en Abandoibarra le sale al ciudadano por apenas cien kilos. Es normal, por lo tanto, que el ciudadano se lance a los sorteos y confíe a la diosa fortuna, loca y ciega, su futuro improbable.
Asegura el consejero Patxi Ormazabal que estamos mejorando, que los trámites para acceder a una de estas viviendas protegidas se han simplificado y que los plazos se han reducido. Las plazas, sin embargo, siguen siendo las mismas y no hay manera humana de estirarlas. El hormigón armado es poco elástico. Hay 20.000 vizcaínos esperando con ansia uno de los 1.083 pisos que el Gobierno vasco sorteará este año. Algunos habitantes de este pequeño país precisan con urgencia habitar una casa. La Euskadi del futuro debemos construirla paso a paso. O sea, piso a piso.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de marzo de 2001