Enfrentado a la inminente falta de carne en los comercios nacionales por culpa de la fiebre aftosa, el Gobierno británico permitirá a partir de la próxima semana el sacrificio de reses y corderos sanos en mataderos esterilizados y con licencia para abrir de nuevo sus puertas bajo estrecha vigilancia. Anoche había ya 39 granjas afectadas en el país y 25.000 animales habían sido sacrificados. Furiosa ante la necesidad de importar carne foránea, la Unión de Granjeros pidió a la UE que prohibiera la venta de carne procedente de países comunitarios que, como Alemania y Holanda, no supriman la médula espinal para evitar el riesgo de contagio del mal de las vacas locas.
El sindicato ganadero justificó su solicitud después de advertir que el problema de la fiebre aftosa puede costarle al sector cerca de 775 millones de libras (221.000 millones de pesetas) de prolongarse el brote hasta mayo.
La Unión de Granjeros considera un insulto que las reses nacionales superen los 30 meses por estar encerradas para no propagar la fiebre (a partir de esa fecha ya no pueden entrar en la cadena alimentaria por si estuvieran incubando la encefalopatía espongiforme bovina), mientras otros países parecen relajar las medidas de seguridad impuestas para evitar la transmisión del mal de las vacas locas. 'Hemos encontrado cinco cargamentos alemanes y uno holandés de carne con la médula espinal intacta. Es un escándalo que no podamos llevar a sacrificar nuestras reses jóvenes mientras compramos carne contaminada de otros lugares', dijeron sus portavoces.
Respiro a los granjeros
Deseoso de darles un respiro a los granjeros, el Ministerio de Agricultura prometió tener listos para el próximo martes los documentos necesarios para permitir la salida de animales sanos de los establos hacia ciertos mataderos muy escogidos. Nick Brown, titular del ramo, dijo que camiones especiales y desinfectados trasladarían a las cabezas de ganado en viajes organizados de forma que no entren en contacto con otros rebaños. Una vez en los mataderos, el vehículo sería limpiado de nuevo y así sucesivamente. Los veterinarios deberán certificar que las granjas están libres del virus y el sacrificio se realizará lejos de zonas ya afectadas.
El líder laborista, Tony Blair, que abandera estos días la cruzada ganadera en la que está inmerso su Gobierno, espera que la salida de algunos animales alivie las deudas acumuladas por la mayoría de los propietarios de explotaciones animales.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de marzo de 2001