51 personas afectadas por cáncer y otras enfermedades de la tiroides presentaron ayer, en París, una querella contra X -persona desconocida- por "envenenamiento". Según los querellantes, que vienen de toda Francia y tienen entre 15 y 61 años, las autoridades galas "no protegieron adecuadamente a la población" a partir del 26 de abril de 1986, momento en que la nube radioactiva procedente de la explosión de la central nuclear Chernobil, en Ucrania, atravesó el territorio francés. "Nos dijeron que los niveles de radioactividad eran despreciables y eso no era cierto" explica uno de los 51 denunciantes.
Para el abogado de los querellantes, Christian Curtil, "se ocultaron los datos reales sobre la radioactividad. Se desinformó y, al mismo tiempo, no se incitó a la población a protegerse".
El Tribunal de París ha aceptado la demanda. En su día se intentó acusar a tres ministros del Gobierno de derechas en el poder en el momento de los hechos -Charles Pasqua, titular de la cartera de Interior, Michèle Barzac, responsable de Sanidad y Alain Carignon, ministro de Medio Ambiente-. La querella no fue admitida a trámite por la Corte de Justicia de la República, única autorizada a juzgar a ministros porque consideró "imposible" establecer un vínculo entre el aumento del cáncer de tiroides y la nube.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de marzo de 2001