¿Le interesa una bufanda del Real Madrid por 1,225 millones de pesetas? ¿No? Quizá prefiera entonces un banderín con el autógrafo de Butragueño por 225.000; o dos llaveros, bien centraditos, eso sí, por 120.000; o una almohadilla para ver cómodamente el fútbol, ¡y ésta es una oferta de última hora!, por sólo 40.000. Puede que las cifras parezcan un tanto desorbitadas, pero las ofertas incluyen dentro del mismo paquete, y sin el menor aumento de precio, el regalo de unas localidades para ver el Real Madrid-Barcelona.
Acosado por un alud de peticiones que supera con mucho el aforo del estadio Santiago Bernabéu, el Real Madrid no ha puesto entradas a la venta para el partido de esta tarde, en el que se enfrenta al Barcelona. La reventa, como tantas otras veces, se ha convertido en la última esperanza de muchos y, por más dificultades que impliquen los nuevos sistemas electrónicos de venta de entradas, el viejo mercado paralelo pervive.
Tampoco los controles puestos en marcha por el Real Madrid han podido evitar que la expectación levantada por el partido haya alentado un negocio tan viejo como lucrativo. Las surrealistas transacciones que durante los últimos días han encontrado acomodo en Internet demuestran, eso sí, que la reventa se ha dado un baño de modernidad.
Fría y virtual, pero con la discreción que garantiza el anonimato, la Red de redes se ha convertido en el escenario perfecto para que la reventa mantenga su pujanza lejos de miradas inquisidoras. Nada menos que 450.000 pesetas se pedían en la tarde de ayer por una entrada de tribuna en uno de los portales de subastas en los que los ciber-reventas han colgado estos días decenas y decenas de ofertas similares. Son mayoría las que proclaman sin pudor su mercancía. '¡¡Últimas entradas Madrid-Barça!! Hasta cuatro abonos en el segundo anfiteatro: 160.000', o 'alquilo abono grada preferente: 70.000', o 'la mejor localidad la tengo yo: 175.000'.
Otros, sin embargo, apuestan por la sutileza para enmascarar sus propuestas. Bajo el alias de Fohen, una persona ofrece el balón oficial del Real Madrid-Barcelona. 'Si queréis este balón especial', dice, 'a pujar desde 35.000 pesetas'. La nostalgia también sirve de camuflaje. 'Vendo banderín firmado por El Buitre', ofrece otro cibernauta por 250.000 pesetas. 'Además regalo dos localidades para el Madrid-Barça, en grada alta, detrás del banquillo del Madrid'. Y añade, como si de un dúplex se tratara: 'Inmejorables vistas'.
Balones, banderines, bufandas, llaveros... Todo sirve de tapadera cuando de un Madrid-Barcelona se trata, aunque el vendedor corra sus riesgos.
Julio Senn, director general del Real Madrid, reconocía ayer: 'Se trata de situaciones muy puntuales, pero algunas localidades de abonados, y también de las que se han facilitado a las peñas, han sido bloqueadas tras comprobarse que se habían intentado revender'. Según Senn, aquellos a los que se pille intentando comerciar con su abono pueden ser sancionados con 'la retirada del carné de socio'. En caso de que esas localidades hayan llegado a la reventa a través de alguna peña, ésta 'no volvería a tener jamás entradas de ningún tipo'.
Consciente de la expectación que ha levantado el partido de esta tarde, el Madrid ideó en su día una serie de medidas excepcionales para controlar que las 75.000 localidades del Bernabéu tengan el destino previsto. Por ejemplo, las entradas para los socios no abonados son de un color (azul) diferente al resto (gris) y tienen impreso el número personal de filiación al club. En el acceso, junto a la entrada, cada socio no abonado deberá mostrar su carné.
De las 75.000 localidades disponibles, el Real Madrid ha destinado 58.500 para sus abonados y compromisos protocolarios. Otras 5.000 han ido a manos de empleados del club (50 por jugador, seis por empleado, entre otros), patrocinadores, federaciones, embajadas y similares. Las 11.500 restantes se han repartido entre socios no abonados (3.000, una por persona como máximo) y peñas (8.500, con un máximo de seis por colectivo).
Por segunda vez en la historia de los Real Madrid-Barcelona, el club no ha puesto ninguna entrada a la venta en taquilla.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de marzo de 2001