La Brigada Judicial de Madrid ha acabado con las fechorías de Francisco A. G., de 43 años, con 23 antecedentes por robo y cabecilla de una banda especializada en dar meticulosos golpes en sucursales bancarias. A esta organización se le atribuye el asalto a la oficina del Banco Popular de la calle de Melchor Fernández Almagro (Fuencarral), el pasado 2 de enero, en la que los delincuentes se apoderaron de 40 millones de pesetas y una cantidad no determinada en joyas.
Uno de los miembros de la banda falleció recientemente, en una pensión de la calle de Carretas, según la Jefatura Superior de Policía. Ocho personas han sido detenidas como supuestas integrantes del grupo. Falta uno más. La policía le busca.
El pasado 2 de enero, la banda de Francisco, que disfrutaba de un permiso carcelario, perpetró su último golpe. Cuatro miembros de la organización entraron en la oficina bancaria citada, a mediodía, poco antes de la hora del cierre. Pistola en mano, amenazaron a la quincena de personas, entre clientela y personal, que había en el interior del local.
El técnico en comunicaciones Alberto L. R., de 29 años, mano derecha del cabecilla, se encargó de cortar la alarma y el teléfono para que la policía no se enterara de lo que ocurría en el interior. Con un escáner, interceptó la emisora policial para vigilar sus movimientos. Los asaltantes lograron un cuantioso botín.
Los agentes detuvieron a dos miembros de la banda en una tienda de compraventa de joyas. Luego hicieron lo mismo con el resto. Se incautaron de 2.847.000 pesetas, un revólver, un escáner y 6.000 pastillas de éxtasis, tres vehículos de gran cilindrada y numerosas joyas.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 15 de marzo de 2001