Leí este espacio en su periódico del domingo. Pienso que es el momento de dar las gracias a un traumatólogo anónimo para mí desde 1994. La policía municipal me llevó a urgencias de Torrecárdenas (Almería) -también gracias-. No tengo apenas datos registrados de lo que pasó, dentro de mí quedó una voz que oí muchas veces: 'Abre los ojos, Francisca', y después valoré la sabiduría de aquel médico para organizar lo urgente y mi salud. No me consta que hiciera el seguimiento en la recuperación larguísima. Hubiera sido positivo para su autoestima. Por eso, no a la incertidumbre de cubrir plazas vacantes. Y por nosotros, mejor potenciar los equipos y a las personas que nos cuidan.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 4 de abril de 2001