La construcción de la A-92 fue una decisión de evidente impacto económico. Según los cálculos del estudio, la inversión pública provocará, en los 30 años estudiados, un valor añadido de 146.000 millones en la economía andaluza y 47.000 puestos de trabajo. En los años más intensos en obras, como 1991 y 1992, esta inversión fue responsable de un tercio del crecimiento económico andaluz. 'Fue una decisión política porque no había problemas de tráfico', indica el director general de carreteras de la Junta, Diego Romero.
La A-92, sin embargo, no se ha cerrado aún, diez años después de su nacimiento (falta la conexión con Almería) y las obras de conservación y rehabilitación del firme son muy frecuentes. 'Se eligió un firme para durar diez años, pero el aumento de usuarios lo ha desgastado mucho antes', explica Romero.
La oposición, y fundamentalmente el PP, ha relacionado el alto índice de accidentes en algunos tramos de la A-92 con sus deficiencias en la construcción y el trazado. 'Se proyecto la carretera sin hacer estudios de geotecnia', afirma el portavoz del PP en infraestructuras, Jorge Ramos, quien reclama el estudio de un trazado alternativo en Granada para evitar los problemas de deslizamiento como el que mantiene cerrado un tramo de la A-92 a la altura de Diezma.
'Se empleó un firme de 12 centímetros cuando el grosor recomendado por todos los técnicos es el doble', asegura Ramos, quien señala que el mantenimiento de la A-92 se lleva la mitad del presupuesto autonómico para autovías.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 4 de abril de 2001