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La dirección del PSC de Tarragona busca represalias contra los críticos

El sector minoritario crea la asociación Democracia Viva

Los que esta vez se han movido y corren el riesgo de ser represaliados son los integrantes de la candidatura que quedó en minoría en la última elección de la dirección local, hace ya medio año. Consiguieron el 20% de los votos emitidos. Ahora se han constituido como asociación temporal de afiliados, acogiéndose a un novedoso mecanismo de participación instaurado en el último congreso del partido. Y han tomado el nombre de Democracia Viva.

Dos días antes de que el PSC abriera en Tarragona su escuela de invierno, Democracia Viva convocó una conferencia de prensa y explicó a los periodistas su existencia y sus fines. Su objetivo es contribuir a que el PSC consiga la alcaldía de Tarragona en las elecciones municipales y Pasqual Maragall logre la presidencia de la Generalitat en las autonómicas.

Ambos objetivos son dos puntos débiles que se arrastran desde hace años en la trayectoria del PSC. Quedan ya lejos los años en que los socialistas perdieron la alcaldía de Tarragona, pero está todavía relativamente cercana la última derrota, por un escaño, en las elecciones autonómicas. Si el PSC hubiera logrado un diputado más en la provincia de Tarragona, como se esperaba, Maragall habría ganado las elecciones en Cataluña.

'Falta de credibilidad'

Este grupo acusa a la actual dirección local y provincial, que encabezan Josep Fèlix Ballesteros y el diputado a Cortes Xavier Sabaté, respectivamente, de 'falta de credibilidad' y de no haber seguido en su momento el ejemplo y el consejo que dio Narcís Serra en el último congreso del PSC: la renovación comienza por uno mismo. En particular, el mensaje va dirigido al citado Sabaté, que es un genuino exponente del aparato del partido. Sabaté se resistió hasta el último momento a las presiones de Maragall para que cediera a Montserrat Duch la cabecera de la lista provincial en las elecciones autonómicas. Desde entonces hay en Tarragona una lucha latente entre el aparato y quienes propugnan la renovación, entre los que se cuentan los integrantes de Democracia Viva.

Ballesteros, que preside la agrupación local del PSC de Tarragona, explicó ayer a EL PAÍS que no le preocupa en absoluto lo que puedan hacer estos militantes. Destacó que sólo son un 3% de los 700 afiliados y que su alternativa ya fue derrotada en la asamblea de la organización. Eso no ha impedido, sin embargo, que la dirección local, con el apoyo de la provincial, remitiera a la comisión de garantías un informe de 100 folios para que esta instancia, la encargada de velar por el respeto a las normas vigentes en el partido, se pronuncie sobre las actividades de Democracia Viva.

A su juicio, los integrantes de esta plataforma, encabezada por Vicent Villena, Cinta Moriones y Mari Cruz Fernández, han pervertido la finalidad de la asociación temporal de afiliados al plantear en público lo que debiera haber sido un debate únicamente interno. 'Ahora lo mismo pueden suspenderles la militancia que avalarles en nombre de la libertad de expresión, y no sé qué harán', afirmó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 4 de abril de 2001