Un vestuario vacío, un puñado de dólares en el bolsillo de unos pantalones arrugados, y un ladronzuelo sigiloso que aprovecha la soledad de la ocasión para apropiarse del dinero. El elemento que aporta sorpresa a la escena es que Allen Iverson, el alero estrella del Filadelfia, es la inocente víctima del hurto y John Croce, preparador físico del equipo y hermano del propietario del club, Pat Croce, es el descuidero ocasional.
Esta pequeña historia criminal acabó en enero con la destitución fulminante del Croce ladrón por parte de su hermano, el Croce jefe del equipo. Aunque la versión que se divulgó entonces fue que John se marchaba "para buscar nuevos horizontes profesionales". Ayer, sin embargo, el club reconoció la verdad. Una cámara de vídeo instalada en los vestuarios por el director general del club, Bill King, mostraba con claridad al preparador físico metiendo las manos en los bolsillos de Iverson. Y sacándolas... con dinero ajeno. No era la primera vez. De hecho, la costumbre de filmar lo que ocurría en un vestuario a oscuras, es consecuencia de las quejas de varios jugadores que sostenían que les faltaba dinero al terminar los entrenamientos.
Pat Croce fue el segundo en ver la cinta, después de King. "Sentí un dolor casi físico, como una enfermedad súbita cuando vi a mi hermano robando", explicó ayer Pat Croce, quien antes de despedirle mantuvo una breve y, que se sepa, última conversación con él: "Ve a un psiquiatra", le recomendó como despedida.
Iverson, uno de los jugadores más carismáticos de la Liga (tiene el mejor promedio de anotación con más de treinta puntos por partido), rehusó hacer ningún comentario sobre el episodio. Sólo reconoció no saber la cuantía exacta de dinero sustraído.
De John Croce, que trabajó durante cinco años en Filadelfia proviniente de una escuela militar juvenil, nada se sabe desde su vergonzosa salida del club. Tanto su hermano Pat como Iverson han dicho que no denunciarán el robo.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 4 de abril de 2001