En la carta en la que explica su dimisión a los dirigentes de las federaciones y uniones de UGT, Díaz Chavero afirma: "Creo haber perdido la confianza del secretario general, que públicamente anuncia el día 30 mi incapacidad para negociar en nombre de UGT aspecto alguno del acuerdo de pensiones, limitando mi responsabilidad a recoger un documento con un acuerdo cerrado entre CEOE, CCOO y el Gobierno".
El dirigente de UGT añade en su carta que "a la vista de lo que ha venido ocurriendo en los últimos tiempos, no deseo ni puedo seguir participando en una Comisión Ejecutiva Confederal, sin rumbo ni horizonte, en la que es prácticamente imposible conocer y consolidar ninguna decisión, ya que estas cambian del blanco al negro de manera vertiginosa y sin ningún tipo de lógica".
Asimismo, Díaz Chavero asegura no compartir la actuación que ha llevado a la UGT "a la insensatez de anunciar una huelga general que tiene todos los visos de no llegar a realizarse nunca, a provocar algaradas al estilo de organizaciones minoritarias que a los ugetistas nunca nos han merecido el más mínimo respeto por su práctica sindical, arriesgando la credibilidad de una Organización como la nuestra".
En este sentido, añade que no comparte una actuación "que ha quebrado conscientemente la unidad de acción sindical", y critica que desde la Ejecutiva Confederal se haya reducido y limitado la actividad de las federaciones. También añade que no comparte la actitud del presidente del Gobierno, aunque cree que la posición de UGT ha reforzado a Aznar. Respecto al acuerdo de pensiones, Díaz Chavero opina que no contiene los grandes recortes que se suponían. "Si la UGT hubiera negociado este acuerdo, su contenido seria mucho mejor", sentenció.
El secretario general de UGT, Cándido Méndez, aseguró ayer que la dimisión de Díaz Chavero, es "respetable", pero precisó que no comparte los argumentos expuestos para fundamentar su decisión. "Ningún miembro de la Ejecutiva Confederal entiende los motivos por los que ha dimitido", indicó Méndez. Indicó, además, que se seguirá trabajando con normalidad dentro del sindicato. "Esta organización ha pasado por muchas vicisitudes y si tiene que pasar por alguna vicisitud más no va a tambalear ni va a alterar el curso normal de los acontecimientos", manifestó.
La decisión de UGT sobre el preacuerdo de pensiones se pospone a la reunión de su consejo del próximo viernes, aunque en conversaciones privadas una parte de los dirigentes está en contra del pacto y otra dice que hay que firmarlo. Según fuentes de la central, este último grupo incluye a Metal, FSP, Andalucía, Madrid, Cataluña y Asturias.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 4 de abril de 2001