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Jospin no aplicará servicios mínimos tras una semana de huelga de trenes

Al cumplirse una semana de huelgas de ferroviarios en Francia, tres diputados de la oposición de derechas interpelaron ayer al Gobierno para que instaure servicios mínimos en la Empresa Nacional de Ferrocarriles (SNCF). El primer ministro, Lionel Jospin, les preguntó por qué no lo habían hecho sus partidos cuando estuvieron en el poder, hasta 1997, y les anticipó su respuesta: no lo hicieron 'porque sería técnicamente ineficaz y provocaría un malestar general en el mundo de los trabajadores y de los sindicatos franceses'.

Jospin salió a torear en ausencia del ministro de Transportes, el comunista Jean-Claude Gayssot, de viaje en Alemania, cuyas sustitutas -dos secretarias de Estado- fueron abucheadas desde los bancos de la oposición. El primer ministro tuvo que imponerse al alboroto, para dejar claro que el Gobierno no piensa legislar ahora a favor de los servicios mínimos, aunque hace un llamamiento a 'la responsabilidad' de los sindicatos y de la dirección de la SNCF.

Los poderes públicos no tienen la capacidad legal de imponer servicios mínimos como en España, de modo que los trenes que circulan durante las huelgas lo hacen sólo si los sindicatos no se oponen. Los organizadores del movimiento parcial de los últimos días pretenden que desemboque mañana en un paro general, coincidiendo con una ronda de negociaciones con la dirección. De momento, los trenes que comunican París con Madrid y Barcelona circulan normalmente (información: www.sncf.com).

A los ferroviarios les parece insuficiente la subida salarial del 0,5% ofrecida por la dirección. A ello se suma la presión en favor de más medios, a pesar de que la SNCF aceptó 9.800 contrataciones el año pasado y tiene programadas otras 7.000 para el ejercicio en curso, lo cual elevará sus efectivos totales -descontadas las jubilaciones previstas- a 175.000 empleados a finales de 2001. 'Somos la única gran empresa ferroviaria que crea empleos en Europa', afirma su presidente, Louis Gallois, quien advierte de que 'si contratamos a más personas, hay que ser más moderados en los salarios; y si se suben más los salarios, habrá que invertir un poco menos'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 4 de abril de 2001