Durante la visita que realizó a Bosnia y Kosovo, a finales de enero, el ministro de Defensa, Federico Trillo-Figueroa, dijo que su departamento estaba dispuesto a estudiar 'positivamente' las propuestas de la oposición para mejorar la protección de la tropa profesional. Sin embargo, ayer por la tarde, en un hemiciclo casi vacío, el PP rechazó la toma en consideración de dichas propuestas, a pesar de que tanto el portavoz del PSOE, Jordi Marsal, como el de IU, Felipe Alcaraz, se mostraron dispuestos a enmendarlas durante su tramitación.
Por la mañana, 'seguramente por casualidad', en palabras de Marsal, Trillo-Figueroa había dado la puntilla a la polémica al presentar las conclusiones del estudio elaborado por el comité científico de asesoramiento creado en su departamento. 'No hay motivo científico ni médico para hablar de síndrome de los Balcanes', dijo.
El Ministerio de Defensa ha estudiado a 25.496 soldados españoles destinados en la ex Yugoslavia desde 1992 y ha realizado 18.085 reconocimientos, sin haber encontrado 'transtornos biológicos reseñables'.
Por vez primera, Defensa dió la cifra de procesos cancerosos entre los veteranos de los Balcanes: 25 (a los que hay que sumar otros dos descubiertos tras finalizar el estudio, el pasado día 15), de los que ocho ya han fallecido. Esta cifra es muy similar a la que ofreció hace dos meses la Oficina del Defensor del Soldado: 22 enfermos de cáncer con ocho muertes.
Pero para el coronel Luis Villalonga, inspector general de Sanidad Militar, 'no hay caso', porque esta cifra está por debajo de los 34,3 que corresponderían estadísticamente a un grupo del mismo volumen y características y, si hay alguna variación (exceso de cánceres renales y defecto de testiculares), se debe a lo reducido de la muestra.
Respecto a la presencia de metales pesados (se han realizado 11.700 análisis de plomo y 10.200 de cadmio en sangre, así como 5.700 de uranio, plomo y cadmio en orina), el coronel reconoció que se han detectado algunos casos anormalmente elevados, pero agregó que tienen carácter aislado y no resultan significativos. Las pruebas para detectar radiación, explicó, se suspendieron a la vista de que los informes internacionales minimizaban dicho riesgo.
Credibilidad del Ejército
Con estos prolegómenos, el debate llegó desinflado al pleno del Congreso. El socialista Marsal reconoció que el asunto 'ya no es noticia de primera página', pero pidió el PP que actuase con la misma responsabilidad que tuvo el PSOE a principios de enero, cuando evitó atizar la alarma social para criticar al Gobierno, y admitiera que el problema de la desprotección social de los soldados va más allá del imaginario o real síndrome de los Balcanes, pues afecta a la propia credibilidad del Ejército profesional.
Para acabar de desactivar las iniciativas de la oposición, el Grupo Popular presentó el lunes por la tarde, 'in extremis', según la expresión del diputado de CiU Josep Maldonado, una proposición no de ley 'de mejora de los derechos pasivos' de los soldados.
El primer punto de la proposición, casi literalmente copiado de la socialista, insta al Gobierno a 'aprobar los cuadros médicos para el reconocimiento' de las pensiones e indemnizaciones de la tropa profesional, actualmente paupérrimas, pues se aplican las diseñadas para la mili obligatoria. El segundo propone 'adaptar' dichas prestaciones para que los soldados profesionales puedan cobrar pensión aunque no se inutilicen para ejercer cualquier tipo de profesión u oficio, como se les exige ahora.
La proposición del PP, al contrario que las de la izquierda, elude acometer reformas legislativas, deja la iniciativa en manos del Gobierno y no establece ningún plazo para su entrada en vigor.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 4 de abril de 2001