'Tengo el perfil, pero no el nombre', dijo Trillo-Figueroa. Será un civil, porque 'la gente quiere que el Cesid sea un servicio cada vez más integrado en la sociedad' y 'será bueno que también se visualice a través del nombramiento de un civil', explicó.
Las características mencionadas por el ministro apuntan directamente a un diplomático. La elección de un diplomático, según fuentes gubernamentales, facilitaría su salida al término del mandato, aunque ahora parezca prematuro plantearlo. Una embajada le permitiría alejarse de primera línea manteniendo la vinculación de servicio al Estado.
Pero para ser embajador no hay que ser diplomático de carrera, según las fuentes consultadas. Y la 'experiencia internacional' que ayer reclamaba Trillo-Figueroa la tiene, por ejemplo, el secretario general de la Presidencia del Gobierno, Francisco Javier Zarzalejos, quien fue consejero de la embajada española en Londres entre 1992 y 1996.
En cambio, la afirmación de que el futuro director del Cesid 'está en la Administración' descartaría al ex secretario de Estado para la Seguridad Ricardo Martí Fluxá, ahora dedicado a la empresa privada y poco proclive a dejarla.
Lo único seguro, según las mismas fuentes, es que la decisión la tomará personalmente Aznar. Más teniendo en cuenta que el nuevo director del Cesid tendrá el rango de secretario de Estado o secretario general coordinador de los servicios de inteligencia del Estado.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 4 de abril de 2001