Desfilaron delante de los senadores desde el rapero Chuck D, que defendió a Naspter, hasta Jack Valenti, el presidente de la Asociación del Cine de EE UU, que lo tildó de amenaza para la futura difusión on line de películas. Valenti subrayó que él no tiene nada que ver con la industria discográfica, pero añadió que prestaba testimonio contra Napster de modo preventivo. El programa que permite a millones de internautas compartir sus discotecas es, dijo Valenti, 'una agresión a los derechos de autor, que son uno de los elementos del principio de la propiedad privada que está en el corazón de EE UU'. Napster, prosiguió el embajador de Hollywood en Washington, está permitiendo que 'se descarguen ilegalmente productos que tienen derechos de autor'. Y remató: 'En estos momentos en que las películas van a ir on line, la industria cinematográfica quiere asegurar que la propiedad privada está protegida frente a descargas ilegales'.
Chuk D, que fue miembro del legendario grupo rapero Public Enemy, y Don Henley, que estuvo con los rockeros Eagles, emplearon ante los senadores un lenguaje completamente diferente. Napster, dijo Chuk D, 'permite a los creadores de música alcanzar una audiencia universal, una audiencia a la que las discográficas ponen multitud de límites'. Chuk D reiteró un argumento de los creadores y defensores de Napster: 'La industria no ha podido probar todavía que las ventas de discos hayan disminuido' por la existencia de esa comunidad virtual. 'Napster es como una nueva radio', dijo Henley. Éste fue el argumento usado por Hank Barry, director ejecutivo de Napster. 'En su tradición de promover las nuevas tecnologías, el Congreso de EE UU', dijo Barry, 'debería otorgar a los servicios on line el mismo estatuto que concedió a las emisoras de radio, que pueden difundir música a cambio de pagar unos derechos'.
Esa creencia dominaba a los manifestantes frente al Congreso. '¿Por qué pueden intercambiarse discos y libros y no ficheros musicales?', dijo Brian Megliola, un estudiante de 18 años de la Universidad de Massachussets. Pero los enemigos de esa comunidad defendieron sus argumentos con agresividad. 'Se ha acabado lo de regalar a alguien la música de un tercero sin su permiso', declaró Hillary Rosen, representante legal de las discográficas, que acaban de crear Nofreelunchster.com, una web contra Napster.
Sobre la audiencia, presidida por el senador republicano Orrin Hatch, pesó la creación, el día anterior, de MusicNet, un conglomerado para difundir, cobrando un precio, música a través de Internet. Patrick Leahy, senador demócrata por Vermont, preguntó a los representantes de Napster por qué no han bloqueado por completo el acceso a las 135.000 canciones protegidas por derechos de autor, como ordenó el pasado 5 de marzo un tribunal. Los representantes de Napster argumentaron que están utilizando 'pantallas electrónicas' para bloquear el acceso a miles de canciones, pero que los usuarios han encontrado trucos para superar esa dificultad. Napster planeaba celebrar en la madrugada de hoy un concierto gratuito en la capital estadounidense.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 4 de abril de 2001